miércoles, 5 de septiembre de 2012

Sicofonías

N. del A. Regreso vivo de las vacaciones de verano y me reintegro a mis obligaciones blogueras estrenando  nuevo aspecto externo en este blog que gobierno desde hace dos años, que ya era hora. No obstante, sigo siendo el mismo perro con diferente collar. A mi vuelta, me he encontrado con sicofonías en las redes sociales que me han puesto los pelos (sic) de punta.
Año III, opus 107


Yo no soy partidario en absoluto de usar la ouija para comunicarme con los  muertos. No soy un gran conversador y pienso que si alguna vez entablara charla con alguno, no sabría qué decir. ¿Acaso puedo preguntarle por su salud o hablar del tiempo? No tenemos cosas en común y espero no tenerlas en muchos años.

Los espíritus y ectoplasmas acuden a la llamada de la ouija de forma aparentemente aleatoria, sin saber quién va a aparecer, como sucede, por ejemplo, en las salas de chat del IRC, en las que se manifiestan almas errantes que ni ves ni oyes ni tocas, con la diferencia de que los difuntos pocas veces acuden para buscar una cita de sexo. Las sesiones de ouija son como la red social de los espíritus impalpables y a mí la experiencia de la vida adulta me ha enseñado que los humanos medio normales obtenemos más placer relacionándonos con vivos o vivas a los que podemos palpar. Por esta razón, aunque soy usuario de algunas como ésta donde escribo, no me llenan las redes sociales que usamos los vivos ya que a los amigos virtuales, aunque aparentemente viven, no podemos abrazarlos, besarlos ni abofetearlos como me gusta hacer con mis amistades dependiendo de su sexo, tamaño y condición.

Sin embargo, y aunque esto que les voy a contar pueda parecerles increíble, les aseguro que es rigurosamente falso: estoy recibiendo sicofonías de un alma en pena desde hace unas semanas.

Como lo leen. Un espíritu acude desde el más allá pidiéndome ayuda. En primer lugar, el ectoplasma se me apareció en Twitter: alguien llamado @errante me dirigía unos tuits confusos que no entendía, seguidos del hashtag #hacienda. No le hice mucho caso, pero después tuve que eliminarle algunos comentarios en el blog por su pésima ortografía, en los que decía que yo debía salvar su alma del castigo eterno al que estaba condenado. Como quiera que soy mas dado a la perdición de almas que a salvarlas y seguía sin atender sus mensajes, finalmente me envió una solicitud de amistad a mi perfil de Facebook, la cual, intrigado por la insistencia, acepté pulsando el botón que dice «Manifiéstate». De esa manera supe quién era y lo que deseaba.

El barco del Holandés Errant, camino de Puerto Banús en
 Marbella, donde tiene que declarar en el caso Malaya.
Se trataba nada menos que el alma del Holandés Errante. Me dijo que había sido condenado a vagar eternamente por esos mares de Dios hasta que pudiese blanquear todo su dinero robado en su larga vida de bandolero, pirata y exconcejal de urbanismo. Sabe Dios cuántos mares habrá recorrido esta criatura hasta que se ha enterado de que en España se ha declarado la Amnistía Fiscal. Sabe que desde este verano, es posible declarar todo el dinero negro ganado ilícitamente pagando un ridículo 10% o menos y sin preguntar de dónde ha salido. Una bicoca para piratas. Quería que yo, que estoy dotado de cuerpo mortal, le ayudara a declarar su arcón del tesoro a la hacienda española y de esa manera poner fin a su maldición encontrando después de tantos siglos el camino hacia la luz, lo que para un holandés significa comprar una casita en la luminosa costa malagueña y entregarse a la vida muelle.

Lo siento por él, pero me he negado tajantemente en nombre de cuarenta millones de contribuyentes españoles que, sin haber delinquido, estamos condenados a pagar religiosamente todos nuestros impuestos. Le he dicho en un whatsapp que por mi parte puede seguir eternamente dando vueltas al mundo con su velero y llevarse con él al ministro de Hacienda como grumete, para ver si así se pone fin a nuestra particular maldición fiscal.

lunes, 6 de agosto de 2012

Madrid aterriza en Marte


Ha aterrizado en un cráter. Aparcar allí
es más difícil aún que en la Tierra
N.del A. No quiero hoy hacer chanza, burla, mofa ni befa del cacharrito español en el robot de la Nasa. Todo lo contrario, quiero hacer notar que noticias como ésta serán cada vez más escasas dado que la inversión pública en investigación y ciencia se ha reducido en los próximos años a poco más que mirar el cielo por la ventana.
Año III, opus 106


Madrid aterriza en Marte de la mano de la nave 'Curiosity'

El vehículo emplea el dispositivo REMS que actuará en el planeta como una estación meteorológica y que ha sido desarrollado en España

Madrid | 06/08/2012 - 16:47h

    El titular es sensacional: Madrid aterriza en Marte. Nada menos. Aclaremos, no quieren decir que se hayan decidido de una vez a enviar a la ciudad entera al espacio exterior, una noticia muy esperada por los habitantes de muchos pueblecitos cercanos que todos los fines de semana ven invadido su ecosistema por millones de domingueros madrileños, sedientos de vida rústica normalizada. No, lo que ha llegado a Marte es un robot, que cuenta con una pequeña estación meteorológica, desarrollada en España, que nos dirá el tiempo que hace en ese planeta tan bonito, pero que no tiene cobertura de whatsapp ni selección de fútbol.
    ¿Se han preguntado alguna vez qué tiempo hace en Marte? En nuestros noticieros nos cuentan el tiempo que va a hacer en la Península y en las islas, y si ve usted canales por cable, sabrá también si va a llover en Bangkok o en Baltimore. En cambio, los madrileños tenemos una curiosidad inmanejable y nos sentíamos infelices e inseguros porque no sabíamos si había que ponerse una chaquetita por los hombros en caso de salir a pasear por el planeta vecino.
    El consejero de Presidencia e Interior se presentó en la estación de Robledo de Chavela, para hacerse fotos y estar en la pomada, sabiendo que con las subvenciones que van a dar a la ciencia en los próximos años, ésta va a ser una de las últimas oportunidades. Pero, oh sorpresa, oh dolor, lo que no se había dado cuenta nuestro insigne prócer es que están gastándose el dinero en un planeta rojo.  Es rojo, sí, eso se ve desde la Tierra, y significa,  probablemente,  que sólo van a encontrar ecologistas, perroflautas y otros retroprogres de variado pelaje como el que les escribe. 
    ¿Querrán saber si va a llover en las asambleas del 15M marciano? No, yo creo que no se han dado cuenta. Lo que habían pensado es que iban a encontrar un sitio bonito donde construir el siguiente aeropuerto sin aviones, cuyas pistas podrían aprovecharse para organizar las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud o también Manifestaciones por la Familia. Con seguridad, habían hecho cálculos ya para recalificar el suelo marciano y construir chalés adosados con créditos de Bankia. Un fallo imperdonable para alguien que ha estudiado en planes de estudios mejores que los que quieren imponer. Si se entera doña Esperanza Aguirre, se pone una chaquetita por los hombros y se sube allí arriba a llevarse su estación meteorológica, no sea que haya también funcionarios allí y la vendan para cobrarse la paga de Navidad.
   ¿No se preguntan ustedes como yo que habría que invertir dinero también en buscar vida inteligente en la Tierra, además de en otros planetas?


    

miércoles, 25 de julio de 2012

El lado bueno de la vida

Los crucificados cantan alegres
"Always look on the bright side of life"
N. del. A. Ver siempre el lado bueno de la vida es una obligación de todos en cuanto a nuestro día a día, los problemas que a diario nos surgen con familia, amigos, trabajo... En cambio, en cuanto a la vida pública, creo que es también obligación de todos hacer patente el lado siniestro de las cosas. 

Año III, opus 105
No he podido evitarlo. Nuestro gobierno ha perpetrado uno de los mayores asaltos a nuestro bolsillo de los últimos tiempos aprovechando, muy hábilmente, que yo me encontraba de vacaciones. Efectivamente, sabedores de que la capital del estado se encuentra peligrosamente cerca de Móstoles, han esperado a que yo me encontrase a 600 kilómetros para cometer la canallada, pues de otro modo no se hubieran atrevido.

Pero ahora que el mal está hecho, no voy a azotarles como se debiera, porque he recordado la película La vida de Brian (Terry Jones, 1979). En la escena final de la misma, varios inocentes crucificados cantan alegres y dicen que "hay que buscar siempre el lado brillante de la vida". Sabia actitud que puede que reconforte su alma, pero que  les mantiene crucificados. 

Yo me imagino en esas cruces a los empleados públicos y desempleados  a los que les han quitado el dinero de sus pagas de navidad y, por si fuera poco, les han escarnecido y acusado públicamente como culpables y merecedores del latrocinio. Maestros, médicos, bomberos, policías, administradores, celadores, enfermeros, conductores de autobús, bibliotecarios, ... todos inocentes y crucificados. 

Después, nos han subido a todos los impuestos. Podríamos todos sentirnos en esas cruces.

¿Podemos exigirnos a nosotros mismos que nos esforcemos en ver el lado brillante de la vida si sabemos que vamos a estar en la cruz mucho tiempo y que aún se avecinan tiempos peores? No lo sé, diganmelo ustedes y si saben como hacerlo, compártanlo.

Otros iluminados sí que han sabido ver el lado luminoso de la vida. En el periódico de estos días se puede leer sobre los concejales y alcaldes gallegos que se han subido sus sueldos a sí mismos cuando al resto de empleados de corporaciones se lo mutilaban. Cierto es que no son cantidades grandes, en algunos casos, pero verles que con una mano te quitan y con la otra se lo guardan, da igual el partido que sea, resulta insultante, vejatorio, ofensivo y humillante. Léanlo aquí y por si acaso no la han visto, les incrusto la escena de los Monthy Python en las cruces:

Una veintena de alcaldes se subió el sueldo en plena era de recortes

Gobiernos del PP ignoran la promesa de Feijóo de contener dedicaciones exclusivas
















sábado, 7 de julio de 2012

Disculpas de vacaciones


N. del A. Como en otras ocasiones, me veo obligado a irme de vacaciones con mis chiquitines. Afortunadamente, dispongo de este multitudinario medio de comunicación para pedirles a todos disculpas por ello.
Año III, opus 104


Me voy de viaje con mis señores hijos y lo siento por ustedes, audaces blogueros, porque no van a venir conmigo, pero es que mis herederos son de las pocas personas a las que tolero que me amarguen mis merecidas vacaciones.

Lo siento por frau Merkel, que no le gusta que los españoles tengamos tantas vacaciones, pero tampoco a mí me gusta su peluquero y no le digo nada. Además, nos vamos a disputarles las playas andaluzas a los jubilados alemanes.

Lo siento por las televisiones públicas y privadas, ya que voy a pasar una semana sin tele, ni internet ni prensa canalla y falaz, así que voy a estar siete días sin ser manipulado por nadie y con tiempo para pensar por mí mismo. 

Lo siento por Esperanza Aguirre porque no voy a poder darle unos azotitos por querer modificar las leyes del tabaco y del juego para que un millonario americano traiga aquí sus casinos. No obstante, le dejo un cuaderno de caligrafía Rubio para que me copie cien veces: «No prostituiré las leyes».

Lo siento por los jugadores de la selección española masculina de fútbol, a quienes no voy a poder recordarles que declaren el importe de las primas ganadas en la Eurocopa en suelo español, que a veces, si no estoy yo atento, se hacen un lío y las declaran en paraísos fiscales.

Lo siento por la banca española, tan necesitada de activos, porque me voy a gastar mi dinero en helados por las terrazas de la playa en vez de invertir en participaciones preferentes como las que han usado para usurpar los ahorros a quien aún tenía algo.

Lo siento por los mineros asturianos y leoneses que llegan a Madrid a intentar salvar su medio de vida, porque no voy a estar aquí para ver cómo dejan la huella carbonosa de su mano en las nalgas de la Mariblanca de la Puerta del Sol, pues es seguro que la Delegada del Gobierno no les permitirá que dejen la huella en las suyas.

Lo siento por los escolares que están perdiendo el tiempo en frívolos juegos de vacaciones en vez de estar socializando en aulas abarrotadas de niños que, según nuestro nuevo hallazgo de ministro de Educación, es lo que necesitan.

Lo siento por la Royal Navy británica, porque voy a nadar en aguas del estrecho de Gibraltar y como me cruce con alguna fragata que venga de incordiar a los pescadores, la hundo de un mordisco. Que me conozco.

Y finalmente, lo siento por los gamberros y borrachines que dan una nota de alegría y color a las veraniegas noches de verano en mi barrio porque no les van a llegar mis entusiastas maldiciones para desearles que descansen en paz.

Y a ustedes, hasta pronto.

sábado, 16 de junio de 2012

Reencuentros en la Tercera Fase

Es sólo un juego de palabras, no
 me he encontrado con ningún
marciano, salvo en el  trabajo
donde  sí he visto algunos.
N. del A. Llevo una temporada que escribo poquico y frecuento menos los blogs en los que acostumbraba aprender cosas. Debe ser que tengo la cabeza llena de tontunas y debería formatarme de nuevo el disco duro y borrar cosas. No lo he hecho y lo celebro, porque me ha permitido el reencuentro  que justifica el título del post y recordar cosas de allende los años.
Año III, opus 103
(Dedico la entrada de hoy a un viejo amigote mío, Larry,  a quien vuelvo a encontrar, gracias a este blog,  veinte años después, como los mosqueteros de Dumas, aunque realmente permanecía agazapado en mi caótico cerebro, entre unos recuerdos del barrio de Malasaña, en Madrid, no muy lejos de Móstoles)

     El diagnóstico profesional de mi médico ha sido contundente. Necesitó únicamente explorarme el oído con esa ridícula linterna que usan los médicos. ¿Ha estado usted recientemente resolviendo ecuaciones de primer grado en una pizarra?, me preguntó. Y yo le respondí que no, que sería hace mucho tiempo, muchísimo, lo que había visto sería, seguramente un recuerdo de mis tiempos de bachiller en el instituto, cuando el flequillo aún me estorbaba la vista y el sexo aún me obsesionaba. Pues entonces, anunció con tono solemne y profesional,  le indicaré que presenta usted un cuadro médico compatible con el síndrome de la pelota llena. Los médicos y los abogados siempre dicen las cosas así, diciendo sin decir que han dicho.
     Como es natural, siempre que me habla con argot técnico un médico o un abogado, temí por mi vida, pero enseguida me advirtió que no es grave, es simplemente una saturación de recuerdos en el cerebro. La prueba es que los recuerdos de mis años de instituto se desbordaban a la altura de las orejas y esto indica sin lugar a dudas un mal funcionamiento del sistema de drenaje de la memoria a largo plazo, ya que estos recuerdos deberían estar muy al fondo, donde les corresponde. El pésimo rendimiento de mi cabeza se debe a esta colmatación cerebral. La solución que me propuso el galeno (uso esta cursilada de "galeno" para vengarme de él) es formatarme el cerebro, es decir, borrarlo todo y hacer tabla rasa. Posteriormente, habría que volver a instalar el software base de ciudadano español, aprovechando para actualizarlo a una versión más moderna y útil en la actual coyuntura que las antiguas versiones, como la que yo tenía instalada, más trasnochada que el festival de Eurovisión.  La nueva versión para Windows, que se quiere instalar en los votantes (antes llamados personas) según las últimas normativas consta de:
  • El idioma. Se desecha el obsolescente castellano por el bussines english que es mucho más útil para la vida profesional y para el ocio y necesita menos palabras (incluye una demo de chino cantonés, que es el idioma comercial del futuro)
  • Las normas de urbanidad y buena educación. La versión actual es muy reducida  y ligera, porque hoy en día ya no es necesario ceder el asiento del autobús a las personas mayores o embarazadas ni tantas otras normas obsoletas que antiguamente se instalaban en los colegios.
  • Las ideas políticas. Se sustituye esta parte por un firewall:  un cortafuegos para evitar la contaminación con ideas políticas nocivas como la justicia social, la economía responsable o la ecología. 
  • El fútbol. Este es el módulo de más peso, para compensar la ligereza de los anteriores. Se graban a fuego en el hardcode las gloriosas hazañas de nuestra selección nacional y de nuestros equipos líderes en ventas (me prometí a mi mismo no mencionar expresamente al Real Madrid) para, de esta manera, obviar nuestras carencias lingüísticas, justificar en su nombre toda la barbarie y no pensar en las manipulaciones a que nos somete el gobernante de turno.

     Sin embargo, aunque era atractiva la propuesta, porque me permitiría ser más estúpidamente feliz en la España del siglo XXI, no acepté someterme a ella porque implicaba borrar también los recuerdos de mi vida, incluidas personas y emociones. Se dejarían sólo los estrictamente necesarios como los referidos a las marcas comerciales que patrocinen la operación,  los líderes políticos del partido del gobierno y los futbolistas guapos que coticen en bolsa. Y yo quería conservar todos mis recuerdos, como los recuerdos de los años en que yo estudiaba el bachiller, cuando el viaje a París, o cuando nos saltábamos las clases para ir al instituto de las chicas para intentar que nos miraran, o jugábamos al futbolín en Malasaña,  o a la pelota en la plaza de la Luna. No quiero olvidar las matemáticas ni la Historia del Arte que aprendí entonces, ni lo que sufrí para aprenderlo. 
     Así que lo que he hecho es sacar todos esos recuerdos a la terraza de mi casa, para que se orearan al sol de junio. He limpiado bien el depósito craneal con polvos Vim y he vuelto a guardarlos todos en estricto orden, bien estibados para que quepan todos. Ahora me siento mucho mejor para escribir. Porque el tío Eugenio de hoy es el producto de aquellos  recuerdos de adolescencia, de la infancia o de la madurez, de las personas que he conocido, amado o aborrecido, de las normas que me han impuesto y de las que yo mismo he dictado, de las ideas que he considerado justas o injustas, de aquello que  estoy orgulloso y de lo que estoy arrepentido. 
     Y sí, tienen razón, también me gusta el fútbol. El plug in del borreguismo futbolero me lo instalaron de pequeño ¿Y qué? 
PD: para que vean lo del bussines english, he empleado hasta siete palabras en inglés sin despeinarme. Que no es una tontería.

jueves, 24 de mayo de 2012

De Res Publica



N. del A. Me había prometido a mí mismo aparcar durante algunas semanas los temas relacionados con la crisis, porque ya me hacía candidato a que me llamaran pelmazo mis lectores y lectoras. Y como todos los candidatos, he faltado a mi promesa en la primera ocasión. 
Año III Opus 102
Con el término de Res Pública se referían los romanos a aquello que era "cosa de todos". Los romanos tenían un alto concepto del estado y de todo lo público, lo cual no impedía en absoluto a sus magistrados ser encarnizadamente corruptos cuando su moral se lo permitía, que era a menudo.

En la España de nuestros días vuelve a estar de moda el debate entre la gestión pública o privada de los servicios esenciales para la comunidad. Que los poderes públicos deben garantizar la correcta prestación de los servicios públicos conforme ese criterio tan aceptado como prostituido del bien común, es algo que pocos discuten (por mucho que esos pocos tengan demasiada relevancia mediática), pero se ha abierto el debate sobre si esos servicios deben ser prestados por la Administración en persona o debe hacerse por el sector privado, algo que nos aleja del verdadero sentido de la polémica.

Esta mañana leía en el periódico la expresión que me daba la clave del asunto. Se refería, en el contexto de los recortes presupuestarios, a la «reducción de gastos públicos no productivos», término que sería perfecto si en esos gastos no productivos no incluyeran la enseñanza y sanidad públicas, entre otros servicios vitales. He aquí el verdadero punto de apoyo de esta palanca que mueve el planeta y con el cual se quiere justificar ante la nación el timo social.

La educación sí es un gasto productivo, por supuesto que lo es. Mientras no tengamos claro este concepto seremos siempre un país de señoritos y gañanes. Los rendimientos de la educación no se pueden guardar en cuentas corrientes, sino en una cesta de frutos que se recoge después de muchos años, tal vez un par de generaciones y por lo tanto, no van a beneficiar electoralmente a nadie que se dedique hoy a la política. No hay que sobrevalorar el efecto mágico de una educación sensata, que por sí misma no hace feliz a una sociedad, pero sí hay que temer y mucho los efectos nocivos y mucho más tempraneros de una educación deficiente o tendenciosa.

Una educación pública de calidad supone un gasto oneroso, por supuesto, pero garantiza valores que no tienen precio en una sociedad como el de la universalidad, porque puede permitirse el lujo de ser imparcial y gratuita, para que puede llegar a todas las personas y a todos los lugares con independencia de que exista rentabilidad económica. No pedimos, pues, que cesen los recortes presupuestarios en educación, sino que pedimos que se invierta más dinero aún, y que sea de forma decidida y convencida. La educación pública y la privada, si ambas son de calidad, son garantía de futuro. Y sin la educación de calidad no puede haber libertad ni justicia:
Los ciudadanos educados con justicia podrán ser justos.
Los ciudadanos educados con libertad podrán ser libres.
Los ciudadanos de una nación no son socios de una sociedad anónima, necesitan servicios, no dividendos, y para ello pagan con sus impuestos y su esfuerzo. No se puede apartar dinero de colegios y hospitales para desviarlo a los bancos, que a su vez se lo desvían a los exdirigentes que los han arrastrado impunemente a la ruina. Ese dinero inyectado en la banca no es productivo, porque sus beneficios no lo vamos a disfrutar todos,  el dinero que se  inyecte en la educación sí. 

Recientemente ha surgido una nueva iniciativa en defensa de lo público, que pueden consultar en esta página web: https://www.yoestudieenlapublica.org. Uno de los primeros frutos de esta iniciativa, espero que haya muchos más como éste, es un estupendo vídeo sobre la educación pública, donde algunas personalidades nos dan su punto de vista y que yo, contento, colaboro en publicitar. Merece la pena los minutos que usemos en verlo y sentirlo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Habitación 101

Silencio, se tortura.
N. del Autor: Hoy escribo la entrada número 101 y era momento de celebrarlo. No lo hice al escribir la número 100, para impedir rendir homenaje al Sistema Métrico Decimal, no porque tenga nada en contra de tan sabio sistema de medida, sino porque de esa manera me siento más rebelde con la sociedad, que ser un disidente inofensivo es uno de los placeres reservados a mi serena edad.

Año III Opus 101

La irresistible atracción que tenemos por los múltiplos de cinco y de diez es sin duda fruto del numero de dedos que pueblan nuestras manos, esas con las que aprendemos a contar de pequeños. También con esas mismas manos aprendemos poco después los secretos del autoerotismo, hecho que menciono únicamente por si acaso nunca se habían parado a pensar que el Sistema Decimal pudiera haberles deparado aquellos momentos de placer.  Me pregunto, a mi vez, si aquellas personas que de nacimiento tienen un dedo de más en cada mano sienten la misma atracción por los múltiplos de doce que nosotros por los de diez.

Sea como fuere, llegó la entrada número 100 y la dejé correr como una gacelilla esperando que llegara la número 101. De esa manera, me salto impunemente la norma de celebrar los centenarios, como si el número 100 significara algo distinto que el 99, pero eso sí, sin alejarme mucho de la seguridad de la centena. Cuando en las calles se grita contra el sistema, yo también me rebelo y lo hago contra el sistema decimal celebrando un número primo. A veces me asusta mi poca osadía, pero no soy más rebelde porque el mundo me ha hecho así. 

Para buscar el tema de la entrada de hoy, recordé los 101 Dálmatas de Walt Disney, esa familia que se convirtió en numerosa por obra y milagro de una cigüeña y también recordé la habitación 101 del Ministerio del Amor, la que imaginó G. Orwell, en su obra titulada 1984. En esta habitación 101 se inculcaba a los ciudadanos el amor al Gran Hermano, utilizando métodos poco amables, ya saben ustedes.

Estos tiempos de pesimismo que corren me llevan a inspirarme más en la habitación maldita que en el milagro del centenar de cachorritos que nacen inesperadamente (no hubo ecografías) sin que su número provoque una parada cardíaca a sus progenitores, como me hubiera sucedido a mi si me encontrara en su misma situación. En cambio, la habitación donde unos funcionarios nos torturan con nuestros mayores miedos para que de esa manera aprendamos a amar a nuestro líder es, no me lo nieguen,  mucho más verosímil. Si no, observen este mundo donde están creciendo los partidos neonazis, donde la televisión e internet invaden toda intimidad posible y donde los trabajadores nos encaminamos cada vez más a medios de producción controlados

En esa habitación nos harían enfrentarnos a nuestros terrores más íntimos. En mi caso, uno de esos temores sería, precisamente, que me sucediera lo mismo que a los prolíficos dálmatas, víctimas de una planificación familiar inexistente y de una cigüeña sin medida ni empatía. Pero el mayor de mis temores sería, sin duda,  que acabáramos igual que en 1984 (me refiero a la novela, porque en el año 1984 yo era un adolescente con un flequillo como una bandera) No soy tan pesimista como para creer que viviremos dentro de poco en el mundo distópico de la novela de Orwell y que vestiremos todos de gris y nos dirigiremos a la fábrica dócilmente, mientras el Gran Hermano nos vigila paternal, pero si no lo creo es porque sé que aunque lo intentarán, no nos dejaremos hacer, que nos rebelaremos antes. 

Yo ya he empezado rebelándome contra el Sistema Métrico Decimal, ¿cómo se rebelarán ustedes?

PD: han sido 101 entradas en 644 días, lo que supone una media de 1,09782609 entradas a la semana. Flojo, pero suficiente.

viernes, 4 de mayo de 2012

Los viernes, milagro

José Isbert, disfrazado de san Dimas
 N. del A. García Berlanga filmó la película "Los jueves, milagro" en 1957, en la que los poderes públicos de un pueblecito olvidado engañaban a sus ciudadanos con milagros inventados para promocionar un balneario. Cada vez más olvidados, a nosotros nos hacen lo mismo viernes tras viernes, con la diferencia de que aquéllos de la película pretendían, en realidad,  el bien de su comunidad.
Año III, Opus 100
He decidido que el viernes ya no es mi día favorito. Yo, que trabajo de lunes a viernes como los colegiales o el resto de personas que no hacen nada interesante en la vida, deseaba ardientemente desde mi infancia que llegara el último día de la semana porque venían dos días libres, porque había en la televisión la programación más interesante, porque estrenaban películas y, en general, porque todo el mundo se encontraba con un optimismo generalizado.

Hoy en día ya no es así,  hoy esperamos de los viernes lo peor.  Estamos condenados a ver cada viernes en televisión a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, a la que, hay que decirlo, los recortes no afectan a su vestuario, ya que cada semana aumenta de talla la muchacha. La ingrata labor de la criatura es explicar a la prensa los acuerdos del Consejo de Ministros que cada semana nos traen un nuevo disgusto. Fieles a su cita semanal, este gobierno no ha dejado pasar ni un sólo viernes sin anunciarnos nuevas medidas de ajuste, pérdidas de derechos y toda suerte de entuertos, desafueros y desmanes vestidos de decretos-leyes.

Lo mejor de los anuncios gubernamentales es que son milagrosos. Aunque nos parezcan dolorosas a todos los españoles con un índice de inteligencia superior al 25%, las palabras de la vicepresidenta convierten las medidas adoptadas en «reformas necesarias e imprescindibles», más o menos lo que estábamos necesitando, pero no lo sabíamos. Visto de esa manera, no se puede hacer otra cosa que agradecer su denodado esfuerzo, así como la discreción con la que nos encubren las medidas más ingratas, para no hacernos padecer inútilmente. Sin ir más lejos, la criminal patada a la sanidad pública (publicada en el B.O.E como medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad y bla, bla, bla...) casi ni se comentó en la rueda de prensa, como si lo allí escrito fuesen unas medidas rutinarias. Gracias por la discreción. 

Son también milagrosos los viernes, porque siempre nos desaparece algo, normalmente algo que estaba años molestándonos sin que nos diésemos cuenta. Como por ejemplo, el derecho a la protección universal de la salud o las autovías sin peaje. En cambio, la nómina de los desempleados lleva camino de emular el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. 

Los viernes, como por magia, volvemos aliviados a casa en el atasco de la autovía, porque sabemos que  hoy el atasco es gratis, mañana puede que no. Como por magia, volvemos a creer en lo imposible, como imposible era, decían,  que nos subieran los impuestos.

Esta semana, me recordaban a José Antonio Labordeta, quien desde el estrado de orador del Congreso de los diputados, se dirigió a quienes gobiernan hoy para mandarles a la mierda (sic), por mucho, muchísimo menos de lo que hacen un viernes cualquiera. ¿Qué hubiera dicho de todos estos milagros de los viernes, él que además de diputado, cantante y poeta era profesor de instituto?

A petición de la Guerrillera del Tambor, una persona muy especial cuyos deseos son decretos-leyes para mi, inserto la canción de Labordeta "Somos", una canción con mensaje de esperanza, a pesar de que...
Hemos perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en duro batallar

lunes, 23 de abril de 2012

Gorilas adolescentes


N. del A. Si usted, querido lector, querida lectora, ya sea en Móstoles o en Michigan, tiene hijos adolescentes, comprenderá lo que quiero decir.  Incluso si usted, estimado lector, estimada lectora, pertenece a otra especie de primate distinta de la humana, también podrá corroborar lo mismo.
Año III, opus 99
Pensé sobre esto el otro día, mientras veía un documental de animalitos en el canal National Geographic, con el que a menudo ilustro mis siestas en el sofá. En aquél episodio, una familia de gorilas de montaña compuesta por unas pocas hembras con sus retoños y un macho alfa, con un genio malísimo y espalda de color plateado,  hacía su apacible vida en la selva, comiéndosela hoja por hoja, literalmente. Un gorila joven apareció en escena: como todo macho está cargado de testosterona y como todo jovenzuelo, desconoce total y absolutamente los límites que nos impone la vida diariamente.Cree que ya lo sabe todo y que lo puede todo.
Para ser cabeza de familia gorila
hay que estudiar mucho.
El gorila imberbe se atrevió a disputarle al espalda plateada el derecho de perpetuar sus genes con las hembras del harén, que por cierto, le miran con cierta pena. Casi sin inmutarse, el macho alfa le aplica un único y descomunal tortazo que  deja al gorililla dando vueltas como una peonza. Después de la  pausa de publicidad, el pobre aspirante seguía dando vueltas. Si antes creía saberlo todo, ahora conoce algo más sobre sus propios límites. También aprenderá algo de aritmética: que hay menos manadas que machos, por lo que sólo unos pocos, los mejores -que en el gorilismo equivale a los más brutos- conseguirán ser machos alfa y tener su harén particular.

En los adolescentes humanos es la propia vida la que se encarga de dar las tortas que les marcarán los límites, aunque reconozco que a menudo se me pasa por la cabeza ocuparme yo mismo de hacer lo que el espalda plateada. Supongo que a la edad de mis hijos yo tenía también la misma combinación de ignorancia y de osadía que muestran ellos, pero como aprender también consiste en olvidar, ya no lo recuerdo. Cuando se es joven, es biológicamente necesario que intenten romper desvergonzadamente todas las barreras, si no fuera así, no podrían jamás independizarse. Y, como es menester, también es biológicamente necesario que maduren a fuerza de desengaños.

El documental termina cuando otro gorila macho, que ya había madurado mediante sus buenos mamporros y que ya había aprendido el qué, el cómo y el cuándo  mientras el gorila líder envejecía, se presentó candidato a la jefatura de la manada. Y ganó su puesto, después de devolverle al espalda plateada cada uno de los golpes que recibió en pasados intentos. El viejo gorila se jubila en precario y, suponemos, se muere del disgusto, mientras el nuevo macho alfa copula en riguroso orden jerárquico con las monas viudas, quienes no guardan luto en ningún momento.

Cuando veo a mis hijos adolescentes me los imagino como al gorila del documental, asaltando la vida cargados de testosterona y encajando los golpes que los convertirán en libres y sabios. Como padre quisiera evitárselos, pero no puedo.

Sólamente les recuerdo que cuando maduren y sean gorilas hechos y derechos, no es necesario que vengan a echarme a tortazos de mi humilde rincón de la selva donde tranquilamente duermo la siesta acunado por documentales de animalitos. 

lunes, 16 de abril de 2012

Memoria de Elefante

N. del A. Ya sé que he tardado dos días en comentar lo que ya ha criticado sobradamene todo el mundo. Ya sé que no añado nada nuevo... Ya sé, pero es que no podía evitarlo,.. ¡ no he podido evitarlo!
Año III, opus 98

El Rey es operado tras romperse la cadera en un viaje de caza en Botsuana

Don Juan Carlos se hallaba participando en un safari de elefantes cuando sufrió una caída

El Príncipe representará a su padre durante los 45 días que el jefe del Estado estará de baja


Los elefantes del Zoo se han hecho republicanos.
Con toda la razón del mundo.
Querido Rey:
Soy el delegado de personal de la manada de elefantes y elefantas del Parque Zoológico de Madrid. No se acordará de este humilde elefante que le escribe, porque no todas las criaturas de la tierra pueden disfrutar de una memoria tan célebre como la nuestra, pero alguna vez me ha dado cacahuetes, frente a los fotógrafos. En concreto, es muy conocida la pobreza memorística de algunas especies de la fauna ibérica, como el Ciudadanus Hispanus y sobre todo, el Borbonis Rex.

Le escribo únicamente para recordarle algunas cosas que no debe olvidar:
  • Que participar en una cacería en la que un guía nativo le conduce en land rover hasta un animal al que señala para dispararle por el puro placer de abatir a una criatura más fuerte que uno, no se llama cazar: se conoce como fusilamiento. El hecho de que, además, haya pagado unos miles de dólares y no se coma después al elefante no mejora moralmente su acción. 
  • Que durante una crisis tan grave como la que padecen sus reinos, gastar el dinero del contribuyente en fusilar paquidermos y paquidermas a miles de kilómetros de su casa es, perdonen la suavidad del adjetivo, inexplicable
  • Que en vez de abatir grandes mamíferos y mamíferas que en nada han perjudicado a la Jefatura del Estado, debería disparar contra aquellos que han destruido el prestigio de la monarquía en trapicheos y chalaneos, aunque sean de su familia.
  • Que su familia debería aborrecer las armas de fuego, por los accidentes ocurridos en el pasado y no dejar a los niños sólos con las escopetas. Hay gente que no aprende nunca.

Los compañeros y compañeras elefantes de este zoo le desean una pronta recuperación y que deje de intentar convertirse en Allan Quatermain, y se convierta, si quiere, en Elvis, con su cadera nueva, que no hace daño a nadie.

Simba Manuel Pérez, elefante Senior de 2ª. 
Sindicato de Paquidermos.

jueves, 12 de abril de 2012

¡Tío Eugenio, sea claro, sea breve!

N. del A. He recibido algunas sugerencias sobre cómo mejorar mi blog. Dado que eran críticas constructivas y procedían de personas que me quieren y a las que quiero, han sido admitidas a trámite y toma de consideración y tienen posibilidades de prosperar
Año III, opus 97
«He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta» (Blaise Pascal)
De las sugerencias recibidas, una de ellas se refería a la excesiva longitud de mis entradas. Aludía, obviamente, a las entradas del blog,  ya que para las entradas en el pelo de mi cabeza no cabe ya remedio.

He repasado algunas de mis entradas y estoy de acuerdo en que son demasiado largas. Ojo, son extensas desde el punto de vista del lector, no del autor. Me explico: como decía precisamente en esta entrada que enlazo aquí, escribo estas cosas que yo llamo gilaílas y pendonás con el único fin de ordenar y dar forma a las ideas que flotan a la deriva en mi líquido céfalo-raquídeo, como los escombros del maremoto de Japón que ahora llegan a las costas americanas. Siendo así, cuantas más ideas plasme en el blog, mayor será su efecto terapéutico. Sin embargo, no puedo engañar a nadie, todo aquél que escribe lo hace con la esperanza de que alguien le lea. Si yo pretendiera no ser leído, escribiría mis gilaílas y pendonás en el reverso de mi ropa interior, a la que nadie se acerca con intenciones intelectuales. Los millares de lectores de mi blog se merecen que yo tenga muy claro que es más placentero leer a García Márquez o Óscar Wilde que este diario, por lo que debo aprovechar al máximo su paso fugaz por el mismo. 

Lo difícil, por supuesto, es plasmar todo lo que queremos decir en un texto breve, como muy bien ilustra la cita de Pascal. Hace falta mucho tiempo. Leo algunos blogs que consiguen ese objetivo y debo aprender de ellos. Como siempre digo, la función de cualquier blog no es solamente exhibir, también es la de recibir y aprender. Ahora debo aprender a ser breve, conciso y concreto. Pretendo conseguir  expresarme en dos palabras: esta entrada de hoy, tiene 347 palabras, por lo tanto, me sobran 345.

Si tienen ustedes más sugerencias sobre cómo mejorar este blog, serán bienvenidas, pero por favor,...

...sean breves. 

Básicamente, me han dicho lo que le dijeron
 los estudiantes a Jean Paul Sartre:
«Sea claro, sea breve»

domingo, 8 de abril de 2012

Spain is Freaky

N. del A. Deliberadamente utilizo incorrectamente el término Friqui, que en puridad se refiere a aquellos que frecuentan determinadas aficiones relacionadas con ciencia ficción, cómics, etcétera. Lo utilizo en el sentido que se le da entre los adolescentes, quienes llaman  friqui a los compañeros de clase denominados "raros". Muchísimas cosas les parecen raras: en general, todo lo que nos gusta a los padres, es de friqui.
Año III, opus 96
Dice que mi hijo mayor que soy un friqui porque escribo en un blog y creo que tiene razón. Por si no lo habían notado, confieso a ustedes que escribo en un blog y me parece éste un buen medio para confesarlo. Pero hay más:


Desde su visión juvenil, un friqui es sinónimo de pringao,  de persona apocada que no sigue la corriente general o no puede seguirla. Un chico raro que estudia antes de los exámenes. Un firme candidato a recibir a la salida de clase una ración de pescozones o a alimentar con su bocadillo a los bravucones del instituto. Alguien que se empeña en mantener aficiones raras y con los que no se puede contar para las salidas divertidas, pero que son imprescindibles a la hora de conseguir apuntes de clase. 




Yo pertenezco a un inmenso grupo de ciudadanos pringaos, puede que muchos de ustedes también. En esta España que me tiene tan preocupado, todos nos sentimos raros y miramos con temor a nuestro alrededor por si nos cruzamos con los temidos bravucones. 


España entera es friqui. Parece como si en la Unión Europea todos los bravucones estuviesen esperando a España  a la salida de los Mercados para darle una ración tras otra de pescozones, cogotazos, cachetes, mojicones, cates, soplamocos, tortazos, porrazos, guantadas, trompadas, moquetes, remoquetes y bofetadas.


Portugal, Irlanda y Grecia agachan la cabeza contra la pared del patio, porque ellos ya han recibido lo suyo y, humana condición, no les parece mal que se otros compartan su desdicha. Mal de muchos, consuelo de tontos.


Los bravucones especuladores terminan con las manos doloridas de alternar el reparto con el de atesorar dinero. La directora, Fraü Merkel y el jefe de estudios, Mr. Sarkozy, no están dispuestos a acabar con la violencia, porque de  alguna manera se están beneficiando también.


No sólo nos pegan, también nos quitan el bocadillo. Esta mañana he leído en el periódico que se anunciaban más recortes en Sanidad y en Educación (¿más?) y se prevé empezar a cobrar por servicios públicos que ahora eran gratuitos. También que se prevé modificar el código penal y la ley de Huelga para evitar protestas que resulten incómodas. Dentro de poco tendremos que pagar por los porrazos que nos den los guardias (¿habrá bonos de diez?)


Tenemos aficiones que son cada vez más raras, como la de leer o escribir, y algunas que siguen siendo funestas después de doscientos años, como la de pensar. Unos pocos tenemos blogs (unos pocos de cientos de miles, se entiende) donde podemos escribir lo que queremos, aprovechando que es gratis. Todavía...


Pero nos queda un consuelo, y es que nos necesitan. Nos pedirán los apuntes de clase, o lo que es lo mismo, nuestro voto. Y nosotros, felices y gozosos, haremos uso de nuestro derecho cívico de votar con la ilusión de quien se sabe poseedor del poder de cambiar las cosas. Votaremos pensando engañados que participamos en la toma de decisiones que nos afectan, cuando lo único que hacemos es seguir las pautas que nos imponen los gamberros del patio.


Tiene razón mi hijo, soy un friqui incorregible. Y un pringao de marca mayor.

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