lunes, 27 de septiembre de 2010

Redacción: La oficina de papá

(N. del A. El argot de Manolito no es exagerado, sólo he usado términos comunes  en una oficina corriente como la mía. Términos comunes y no comunes con el máximo exponente. El idioma evoluciona con la sociedad y creo firmemente que no hay que oponerse a la evolución o seríamos aún neandertales de cuerpo entero. Opino que  hay que ser flexibles en la vida y aceptar que todo cambia, el lenguaje incluido,  pero, coño, también podemos ser flexibles en castellano. Al menos un poquito. ¿No?)

Mi nombre es Manolito. Mi papá trabaja en una oficina muy grande. Hoy se ha levantado temprano para llegar antes a la oficina, porque tenía schedulado (planificado) un Kick Off (reunión de inicio de proyecto) muy importante y que no podía llegar tarde. Iba a estar allí nada menos que el CEO (Presidente de la empresa) y les iba a hablar de muchas cosas de trabajo. Les van a enseñar unas slates (diapositivas) llenas de números, como nos hace nuestra seño Montse, cuando nos lleva al aula de informática, sólo que a papá no le dejan estropear los ordenadores, como a nosotros. Tiene que sacar muy buenas notas en inglés, porque echan pelis que no están casi nunca en español. Algunas personas no van a poder estar allí porque viven muy lejos, algunos en UK (Reino Unido), pero se van a enterar de todo, porque les linkarán (conectarán) con una conference call (multiconferencia) y al menos lo escuchan.
Les enseñan estas cosas para regañarles, porque los reports (informes) son malos. Algo del Cash Flow (flujo de caja), que está flojo.  Dice papá que están muy asustados con el time to market (tiempo de comercialización), pero ese lo que está es muy alto, como el colesterol del abuelito, que le gusta mucho comer polvorones y beber anís. Están todos preocupadísimos, y hacen muchas meetings (reuniones), algunas deben ser muy peligrosas, porque las llaman Brain Storming (tormenta de ideas). Bueno, y si le hablan del churn (pérdida de clientes) mi papá se hace caca en los pantalones. Igual que el primito Quique. A mí ya no me pasa, porque soy mayor.
Creo que el CEO además de reñirles y darles en el culo, quiere también recoger el feed back (información de retorno) de todas esas personas. Para que le ayuden a solucionar el problema, se conoce que él sólo no puede con todo. Y para eso, últimamente, se dedican a escribir entre todos un road map (hoja de ruta), que no arregla las cosas, pero les ayuda a saber quién no hace las tareas cuando le toca y entonces lo castigan.
Porque el problema no se sabe bien cuál es. No saben si tendrán que cambiar de partner (socio) o tendrán que recurrir a un outsourcing (externalización), pero papá dice que esto último no le gusta, porque le da mucha pereza hacer un knowledge transfer (transmisión de conocimientos). Papá es muy perezoso para algunas cosas, mamá lo dice siempre.
Yo creo que el problema es que en la oficina de papá están siempre muy ocupados y muy nerviosos. Parece que sus workflows, (flujos de trabajo) no funcionan como es debido y tienen siempre un reworking (trabajo duplicado) de lo más tonto. Por eso papá pasa mucho tiempo en la oficina y se gasta dinero en las máquinas de vending (expendedoras), que le ponen muy gordo y mamá se enfada más y dice que ronca mucho. Que se vaya a hacer footing (correr) le dice mamá. Que vaya el abuelito, dice papá.
A pesar de eso, dice que su oficina es un nice place to work  (un bonito trabajo).
La oficina de papá es muy bonita, pero hablan muy raro.
Manolito

Por... Ug

lunes, 20 de septiembre de 2010

Jugar con fuego o los experimentos de un maestro de escuela

Me llamo Antón Sinfín, maestro de escuela. Si tener amigos es un tesoro, yo tengo dos. Debo indicar que ambos son unos botarates de marca mayor, lo cual determina que, si bien en un principio dispongo de dos tesoros, uno por cada uno de mis amigos, la suma de sendos intelectos devalúa ese colosal patrimonio al nivel de  unos meros ahorrillos. Diré, no obstante, que mis dos amigos me son fieles como mastines recogidos en una perrera, me admiran y me siguen a todas partes, lo que los convierte en imprescindibles para mí.
Recientemente me reuní con ellos y con una botella de Magno. Encendiendo con detenimiento un puro que me habían regalado les propuse una actividad para esa semana.
-      Caballeros, la tarea que les propongo es la siguiente. Para cumplirla, ustedes dos deberán registrarse hoy mismo en Facebook, Twiter, Tuenti, MySpace y cuantas otras redes sociales en el mundo existen,  descubre el sol y ha navegado el hombre.
Ambos asintieron mientras tomaban nota, la punta de la lengua asomando por su boca, en un bloc de tareas destinado específicamente a mis experimentos sociales.
-      José Francisco – indiqué dirigiéndome al más adulto de ellos- usted va a encargarse de difundir a los cuatro vientos, asegurándose de que llegue a todos los rincones de La Red, que se va a publicar el mayor compendio de la obra de Franz Kafka, junto con la mayor exposición creada jamás sobre el autor. Será el próximo 3 de junio, coincidiendo con el aniversario de su muerte y será el homenaje definitivo para este gran hombre, espejo de escritores y cúspide de la cultura del siglo XX.

-      ¿Cómo se escribe franscafca?- preguntó el propio José Francisco.

-      F-R-A-N-Z K-A-F-K-A. Usted, José Alfonso, - por ser el más joven, inexperto y mermado de los dos me parecía el candidato idóneo- se encargará de difundir con el mismo celo lo siguiente que le voy a indicar.  Que el próximo 3 de junio, aniversario de la muerte de Kafka, se va a proceder a la quema indiscriminada de todos los ejemplares de libros de Kafka que se pueda obtener. Especificará usted que este moderno auto de fe está justificadísimo, por razón de la pésima influencia que este señor ejerce o puede ejercer en los demás autores, debido entre otras cosas, a su origen judío y todo lo que ello implica,  a las reminiscencias anarquistas contrarias al orden serenamente establecido que rezuman sus textos, a su mala costumbre de no acabar ni publicar sus obras, lo que cultiva en la juventud la incuria y la indolencia y sobre todo, a la endeblez de su salud tanto física como mental.

Una vez tomada nota fidedigna de mis instrucciones se pusieron manos a la obra, con una prontitud y diligencia dignas de mejores fines. Pasados unos días, las consecuencias de sendas proclamas eran ya patentes. A saber:
El anuncio de mi amigo José Francisco tuvo escasísima relevancia en la Red y en los medios de comunicación. Kafka murió de una vulgar pulmonía, es decir, no se había suicidado en romántico desengaño, ni había sido condenado a muerte por un tirano. Su biografía personal tampoco era rica en carnaza, todo lo cual hacía que todos los medios se quedaran indiferentes. Un libro más, una exposición más, todo a las páginas de cultura. En la Red, sólo algunas reacciones (que quién es Kafka, que para qué…) Sólo un famosillo quiso darse el pisto y escribió en su blog particular que estaba megaimpaciente porque llegara el día de la inauguración, porque sus cuadros “le superencantan”.
En cambio, la proclama de José Alfonso se convirtió en soflama. La sola idea de quemar libros revolucionó la Red y saltó enseguida a todos los medios de comunicación. En Praga, ciudad natal del escritor, se levantaron indignados y salieron a la calle exigiendo la cabeza de mi buen José Alfonso, que de bien poco les valdría, por cierto. Los gobiernos hicieron públicas declaraciones de repulsa y condena, especialmente los de Bruselas, Washington, Tokio incluso Pekín. El mismísimo Vaticano lo condenó en la Misa de la plaza de San Pedro. En Internet, muchas voces se alzaron indignadas, en el Blog del Tío Eugenio el debate se salió de madre…
Tal y como esperaba, afloraron también muchos partidarios de quemar los libros de Kafka. La mayoría de ellos, si no todos, jamás había leído ninguna obra de Kafka y, en general de ningún otro. Pero todos se enardecieron, como si en su fuero interno marinara una rabia contenida largos años y que ahora por fin podían darle salida. Y se expoliaron bibliotecas públicas y privadas para acudir con ellas al lugar de la quema y echarlas al fuego que todo lo purifica. De esa manera, el día indicado habíamos reunido una considerable carga de fuego. Los maníacos habían traído obras de Kafka, pero también de Kipling o Kundera, por empezar también por k, o de cualquier otro autor que les pareciera raro, Wilde, Chejov. Hasta José María Pemán. Qué sé yo, qué mecanismos tiene la locura.
La multitud de iconoclastas se congregaba expectante ante la montaña de libros arrumbados en el centro, rociados con la gasolina que trajo uno de los maníacos, sin duda el más previsor. José Alfonso, excitadísimo, esperaba con un mechero de cocina encendido mi visto bueno para empezar esta particular Nit del Foc.
-      ¿Empezamos ya, don Antón?

-      Claro que no, imbécil- le respondí yo, con el mayor tacto- no vamos a quemar nada, todo esto no es más que un experimento social.
Fugazmente apareció en su rostro la sombra de la decepción. De espaldas a los libros, les dirigí a mis mastines la pedagógica:
-      ¿Quemar a Kafka? ¡Por Dios! No quemaría libros ni para calentarme en el K2, pero ¿encima Kafka? No, jamás, las obras de él nos han enseñado a ver al hombre completamente solo luchando contra lo imposible, hemos leído sus páginas y nos hemos sentido enervados por una burocracia absurda o por la fatalidad de ser un insecto y no poder luchar con esto. Leer a Kafka nos llena de un grato pesimismo, que sólo él sabe crear. Leer a Kafka es de lo mejor que se puede leer.
» Mi única intención era averiguar por qué razón un cura loco americano, seguido de unos pocos locos más, había revolucionado este nuestro planeta anunciando que en un 11 de septiembre iba a quemar públicamente El Corán. Aunque tuviera el mismo nombre que uno de los Monty Pithon, era solamente un loco insignificante seguido por un puñado de locos insignificantes, pero trajo de cabeza a todas las diplomacias del mundo y puso en estado de alerta a todas las tropas "de paz" que están acampadas aquí o allá. Dijo, tras ser obligado a desistir,  que su intención era poner en evidencia el carácter violento del Islam. Lo que hacía era jugar con fuego, eso era, en un mundo altamente combustible. Como usted, José Alfonso, siendo un insignificante y reconocido badulaque, observe lo que ha provocado. Éste era el objeto de mi experimento y no hacer un auto de fe literario.
» Ahora lo veo claro, es más atractivo quemar libros que leerlos o escribirlos, la supuesta buena noticia sobre la exposición de Kafka no le interesaba a nadie, en cambio, la estupidez de quemar sus libros, interesó a todo el mundo. Si el cura loco hubiera anunciado que el 11 de septiembre iba a leer públicamente el Corán y enseñar a sus seguidores lo que de bueno encontrara en el mismo, nadie, ni siquiera sus propios locos le hubieran hecho caso.
» Porque nos gusta más destruir que crear, especialmente a los que no saben crear. Y el poder que actualmente tiene Internet y los medios de comunicación es tan grande que elevan a la condición de líder a cualquier ígnaro que hable de destruir. Jugar con este poder es jugar con fuego, con mucho fuego y en el mundo hay demasiada gente aficionada a jugar con fuego. A esto nos lleva…»
La muchedumbre estaba enfervorizada. Me volví y vi con sorpresa que el montón de libros ardía. De la pira brotaban llamas altas como edificios que se reflejaban en las pupilas dilatadas de José Alfonso, excitado como un niño ante un nuevo escalectrix, aún con el mechero encendido. No sé en qué momento de mi perorata se había dejado poseer por el atormentado espíritu de Torquemada.
-     ¿Qué ha hecho, José Alfonso, idiota mío? Creo que les dije a ustedes que todo era un experimento y que no había que quemar nada. ¿No lo entendió bien, acaso?
Se deshacía en risitas tontas.
-      Sí, ji,ji,… pero no lo pude evitar, don Antón, ji,ji, no lo pude evitar. ¡Jugar con fuego! Ja, ja, ja… ¡Jugar con fuego!
Ug

viernes, 17 de septiembre de 2010

Acerca del naturismo

Últimamente aparecen en los diarios noticias sobre ayuntamientos que han adoptado la costumbre de sancionar el nudismo sus términos municipales. En Cadíz, La Victoria, Tenerife... vamos, una epidemia. En ocasiones aprovechan para hacerlo el mismo día conocido como Día Sin Bañador, jornada en que las asociaciones nudistas hacen un llamamiento a olvidarse del bañata en lugares públicos. Como reivindicación de una actitud ante la vida y la naturaleza, entiendanme, no para fastidiar. Este año en Madrid se hizo en la piscina de la Universidad Complutense, un suponer.

Sin embargo, hay ayuntamientos que ejercen la oposición activa al naturismo y aquí sí que podemos decir que es por fastidiar. Yo, que no soy doctor en leyes, entiendo que no existe delito alguno en estar desnudo realizando una actividad como bañarse en una playa o en una piscina. Un ayuntamiento no puede penalizar lo que en las leyes no lo está. En España ya vamos para atrás, sin haber llegado al final del túnel.

En Francia hay muchos más centros naturistas que en España, aunque disponen de menos julios de energía solar  y sobre todo, si visitan los portales de internet de la Administración francesa, encontrarán información sobre turismo naturista, cosa que en España se trata con vergüenza. Nos sacan algunos cuerpos de ventaja los franceses.

Pero no se preocupen por esto, siempre podemos irnos a Croacia, donde este tipo de turismo es emergente. Y hasta más barato.

Y no nos cruzamos con ningún conocido, que en vacaciones es mejor así.

Ug

Continuación. Acerca de los retroprogres

Vuelvo a la carga con el tema de los retroprogres. Discúlpenme la reiteración, se trata únicamente de aclarar, una vez que me he declarado como tal, para qué sirve un retroprogre. Tengo que decir que ciertamente no servimos de ornamento, al menos no todos, si usted piensa eso, no crea que no se lo agradezco.

El fenómeno retroprogre tiene mayor influencia en la vida política de la que usted piensa. En España, sépalo, el electorado es de izquierdas, mayoritariamente. Incluso durante los ocho años de gobierno del Partido Popular. Esto es porque en España hay una izquierda que vota y otra que no. El electorado es, por lo general, fiel a su partido político, en España los votantes del Partido Popular votan siempre lo mismo. Y sobre todo, votan siempre. El PSOE, con un contingente numeroso de retroprogres entre su electorado, tiene también sus leales, lo cual le equipara a sus adversarios y provoca un empate técnico. Pero hay algo más, todos los retroprogres no son leales al PSOE, flota en la izquierda de la política española una masa de votantes retroprogres que o votan a otras opciones de izquierdas o bien simplemente no votan. Estos rojillos como los llamarán sus madres, son los que integran una suerte de izquierda flotante, desencantada del socialismo por culpa del GAL y de la corrupción y de mil cosas más y normalmente tienen pereza para votar. Jamás votarán a la derecha, pero a los suyos tampoco.


Ésta es precisamente la gran importancia de los retroprogres. Porque cuando algo les estimula, votan. Y entonces deciden. Sí, como el voto útil es una demencia muy extendida entre la retroprogresía, es sabido que cuando la participación es alta, el socialismo gana votos. Por eso, señores neo carcas, no les conviene polarizar la vida política, si quieren ganar. En una España apática ganarán mejor.

Yo, queridos, soy uno de esos retroprogres que flotan por ahí sin rumbo. Eso sí, si vuestra ruta os cruza en mi camino, no me rescatéis, por favor, dejadme al pairo, meciéndome por las olas.

ug

domingo, 22 de agosto de 2010

Acerca de los retroprogres

No sé quién acuñó el término retroprogre. Suelo leerlo u oirlo en medios de información como Libertad Digital, Intereconomía, ABC, COPE... da igual quien lo inventó, lo importante es que esa persona no sabe el daño que me ha hecho con su invención.


Cuando yo era joven y cabellos sedosos ondeaban en mi frente como banderas (sí, señores, yo tuve un buen flequillo) consideraba, como todo el mundo de mi edad entonces, que ser moderno era bueno y eso equivalía a ser de izquierdas. En términos ideológicos era menester ser decididamente contrario a la OTAN, a las bases americanas, a las centrales nucleares, a las multinacionales, a los mismísimos Adán y Eva en persona, o ser partidario, por defecto, de todo cuanto temían o aborrecían nuestros mayores, esos pobres poseídos aún por ideas de corte franquista.

Todo cuanto era nuevo, europeo o prohibido era progresista. Toda la juventud de entonces lo éramos, salvo un número no pequeño de jóvenes adictos a la estética fascista y, lo que es peor, a su código moral, que esos, siempre crecerán en nuestros campos. Los que pasamos por la Universidad, recordaremos también que existía entonces un contingente importante de jóvenes que integraban las asociaciones universitarias, en su mayoría de ideología conservadora, pero no se exhibían como tales, porque lo bueno era ser de izquierdas.

El tiempo ha pasado inexorablemente, diez, veinte y hasta treinta años... los jóvenes de entonces ya hemos perdido el flequillo y aquellas ideas de salvación se nos han ido quedando en nada. Los nuevos jóvenes que renovarán nuestra plaza en este planeta son, según veo yo en los míos y en otros, menos idealistas y pasan de política. Esto abre el camino para los que, procedentes de aquellas asociaciones universitarias conservadoras, ahora, sin darnos cuenta, han dado la vuelta a la tortilla con un habilidoso golpe de muñeca, propia de jugador de futbolín. Todo aquello que era progresista ahora es reaccionario, si se quiere ser moderno hoy en día hay que ser lo contrario de lo que éramos. Y si no veanlo:

El neoliberalismo ha arrumbado definitivamente a una caja de zapatos las ideas económicas socialistas, avalado, bien está decirlo, por el manifiesto fracaso de los países del área de influencia soviética; las multinacionales son ahora, por efecto rebote, verdaderas hadas madrinas, en especial desde que las empresas españolas se han lanzado también a expandirse por esos mundos. Tras los atentados islamistas y la declaración de guerra a las potencias del terror, los ejércitos estadounidenses ya no son ocupadores, sino cruzados en una guerra justa, así nos lo enseñan e incluso algunos se empeñan en intentar que también sea nuestra guerra. Las centrales nucleares ya no envenenan el planeta, sino que, dado que no acostumbran a inundar la troposfera de compuestos de carbono, aunque sí de cosas peores, se consideran ahora "ecologicas".Tanto es así que antiguos ecologistas y activistas del nucleares no gracias (¿recordáis las chapitas con las sonrisas?) son ahora fervientes partidarios de la fusión del átomo; sólo así se explica que un ex-vicepresidente del país que más contribuye al calentamiento global, sembrara de carbono toda la atmósfera viajando con su avión por todo el planeta para promocionar una producción cinematográfica sobre los riesgos de este cambio climático, es decir, nos preparaba el camino para el nucleares sí por favor.
 
La tortilla se ha dado la vuelta con un tirabuzón inverosímil. Cuestiones que creíamos haber dejado atrás, vuelven ahora asociadas a la retroprogresía: Darwin, ese pobre hombre. Se cumplieron los ciento cincuenta años de El origen de las Especies, y cuando ya creíamos que se tenía asumido por todos que Dios no nos puso a correr por el planeta tal y como somos ahora, se pone de moda hablar del Diseño Inteligente. O lo que es lo mismo, la selección natural no es tan natural si no que Dios se tomó la molestia de inventar este complejo mecanismo con un propósito claro, que de unos y otros surgiera el ser humano, para que albergara el alma divina. Ahora, ser partidario de Darwin es de retroprogres.
 
Cuando oigo el término retroprogre me pongo triste. Porque indica que ha pasado el tiempo y nos hemos hecho mayores, esos mismos mayores contra los que reaccionan nuestros hijos como lo hicimos nosotros contra los nuestros. Sin embargo nos creemos que no ha pasado el tiempo y nos volvemos, entre indignados y asustados, cuando nos sorprenden con cosas que desmienten nuestra convicción. Por ejemplo, en nuestras mentes aún asociamos el heavy metal a ser joven, pero nuestros hijos lo ven como música antigua, casi igual que los madrigales de Monteverdi. Nuestros viejos rockeros no han muerto, pero ya están sesentones. Mantenerse como retro progre ya no tiene sentido, tal vez, si no es un recurso para mantenerse joven, algo así como Valle Inclán, quien decía ser liberal sólo por motivos estéticos. Tal vez sea eso...

Pero voy a decirles una cosa: vale, soy un retroprogre, me gusta el rock, no quiero centrales nucleares y prefiero, de momento, ver a los yankis en su casa. Y sobre todo, me siento contento pensando que somos unos primates venidos a más, que han triunfado en la vida, no quieran convencerme  ahora de que todo era un truco y estaba todo amañanado. Por favor.....

jueves, 19 de agosto de 2010

Bienhallados. Acerca de la depresión post vacacional.

En estos tiempos que nos toca torear, todo produce depresión: depresión post vacacional, post parto, post traumática, post prandial, post boda, post mundial, post erasmus, ... todo lo que nos es grato nos produce después un vacío que no sabemos llenar bien. Tener un hijo o ganar un campeonato del mundo (por delegación, ya que lo juegan otros) es un acontecimiento deseadísimo, pero según se alcanza, una vez desahogado nuestro anhelo, lo que nos queda es algo parecido a la tristeza. ¡Toma! Tanto esperar para esto.

Las vacaciones es otro de los inventos humanos que nos producen depresión. Entendemos por depresión... ¿qué? Lo que en los baretos de nuestro barrio llamamos "el bajón". No es tristeza, no es cansancio, es... no tener ganas ni de morirse. Once meses esperando las vacaciones, reservadas cuatro meses antes de salir, el último mes dedicado a la preparación de actividades, consultando en la wikipedia los lugares donde vamos a ir y durante la última semana disponiendo y previendo todo: revisar las ruedas y el aceite del auto, decidir qué comida dejaremos en el frigorífico, quién nos va a regar las macetas, quién llevará a la abuela al otorrino, que está otra vez teniente.

El mes de vacaciones se pasa que ni lo ves y hala, vuelta a empezar. Tanto esfuerzo ¿para qué?

Antes de que se inventara lo que es políticamente correcto, cuando nos veían apagadillos en nuestra vuelta a la oficina decíamos símplemente:"va a ser que estoy de mala leche porque se me han acabado las vacaciones..." Y lo intentábamos paliar tomando unas cervecitas con los camaradas. La respuesta era vulgar, científicamente poco rigurosa y políticamente desagradable, pero describía perfectamente el problema. Ahora, el puritanismo new age que invade toda nuestra sociedad, ha dado un nombre al problema, lo ha delimitado perfectamente y lo ha clasificado en el lugar que le corresponde. Es decir, lo ha jodido en todo su ser. Porque ahora, que nos digan que tenemos depresión post vacacional incita más a tomar Lexatines que Cruzcampos y nos hace sentirnos incluso avergonzados por habernos autoinfligido el atentado de las vacaciones. Nuestros jefes nos miran de arriba abajo, comprendiendo que estás enfermo, pero sin llegar a admitir que pongas los pies encima de la mesa, que esto sí que hubiera sido un avance.

Un día, nuestra puritana y paternalista sociedad nos prohibirá las vacaciones, por nuestro bien, igual que prohiben el tabaco o el alcohol en ciertos lugares. O, si no se atreven, empezarán por desanimar al trabajador enviándole el día que inicia las vacaciones mensajes de advertencia, por su bien: "Las autoridades sanitarias le recuerdan que las vacaciones pueden provocar depresión" o bien "Irse de vacaciones te deja luego que pa' qué" o éste más descorazonador "No se vaya, que luego tiene que volver y es peor".

Algunos no tienen este problema este año. Podéis ver la opinión de un experto en este video: http://www.youtube.com/watch?v=hfZ-n7_rp1U 
Otro día hablaremos de la astenia primaveral, ese maldito término que ha acabado con la poética melancolía de mayo. Yo ahora no puedo, porque acabo de volver de vacaciones, y depresión, lo que se dice depresión, no tengo. Lo que sí tengo es una mala leche......

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