N. del A. Homo Emptor (Hombre Comprador) es la especie a la que pertenecemos. Cada día que pasa tenemos mayores necesidades de comprar regalos. Comprar, comprar y comprar. Lo pienso ahora que ya veo que se preparan los centros comerciales para la campaña de Navidad.
Año II Opus 76
Propongo renombrar nuestra especie de homo sapiens a homo emptor. De sabios tenemos poco o nada, pero de compradores, lo somos todos, según nuestro peculio. A menudo compramos para otros, no para nosotros, porque no sé por qué nos gusta tanto regalar. Tal vez en vez de emptor, comprador, deberíamos llamarnos Homo Dona, el hombre regalos.
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Nos encanta recibir regalos. Lo que no entiendo muy bien es por qué nos gusta también hacerlos. |
Igual que existe un calendario del contribuyente, donde tenemos señaladas las fechas en las que debemos cumplir con nuestros deberes con la Hacienda Pública y de la misma manera que existe un calendario litúrgico para que no olvidemos nuestros deberes con la Divinidad, también existe un calendario comercial, que nos ayuda a no descuidar nuestros deberes con los centros comerciales. Tenemos en determinadas fechas la sacrosanta obligación hacer regalos con diligencia y puntualidad a nuestros seres queridos, para quienes nos dejamos la vida y el salario en las cajas registradoras sin preguntamos por qué siguen siendo queridos.
Hagamos un rápido repaso del calendario de regalos que un ciudadano medio (que con la crisis se quedó en medio ciudadano) debe costear a lo largo del año, con el sudor de su frente y el estrés de su monedero. Un repaso a todas las campañas comerciales que nos acechan como pirañas en un bidet. Pongamos de ejemplo un ciudadano de Móstoles, porque este calendario tiene variedades locales:
6 de enero. La tradición es la tradición y los Reyes Magos son tres y son magos y muy buenos y traen regalos para los hijos... y para los padres...y cónyuges y sobrinos y hermanos y si es usted imbécil, también para los cuñados.
Enero-febrero. Las rebajas, imposible perdérselas, aproveche para regalarse a sí mismo ropa que no le gusta y no va a ponerse nunca, pero está baratísima. Jamás hay de su talla, pero en vez de ofenderse, no puede evitar pensar que está rebajada un 50% y compra.
14 de febrero. Tenga cuidado con San Valentín, que lo carga el diablo. Un buen regalo es un buen inicio de conversaciones de paz con su cónyuge, con el que convive a diario en un ambiente de tenso alto el fuego.
19 de marzo. El día del Padre, acuérdese de ese hoy venerable viejito que cuando era usted joven le daba dos guantazos por cada mala acción que cometiera, ya fuera en grado de consumación, de tentativa o de mero pensamiento. Ahora, ya adulto, se vengará seleccionando cada año una corbata con elefantes amarillos para su progenitor.
Domingo de Ramos. Hay que estrenar ropa, así que regálese a sí mismo y a su familia alguna prenda que estrenar. Viene muy bien estrenar zapatos por ejemplo, que se vea que son nuevos, que ese día sus vecinos deben apreciar la ropa que estrena. Por esta razón, estrenar ropa interior no sirve de nada, salvo que tenga usted mucha confianza con sus vecinos.
23 de abril. Sant Jordi. Como teníamos pocas ocasiones de gastar dinero, las grandes librerías intentan poner de moda en el resto de España la bella y catalana tradición de regalar libros y rosas, pero como no hay costumbre, lo hacemos a lo loco y regalamos libros y rosas indiscriminadamente, hasta que algún día nos hagamos daño.
Mayo. Día de la Madre, acuérdese de esa hoy venerable viejita que antaño denunciaba a su padre las malas acciones que cometía usted, que luego se trasformaban en guantazos paternos (ver dos ítems más arriba). La venganza se sirve ahora en forma de electrodomésticos de cocina para encaderla aún más a esa pieza de la casa.
Fin de curso. Los niños han obtenido buenas calificaciones en el curso y le piden que les compre una consola de videojuegos como premio. Usted consiente en el ejercicio de sus funciones de fomento al estudio y, mientras desembolsa su dinero, recuerda a quien le escuche que a usted nadie le regalaba nada por aprobar. Al contrario, recibía dos guantazos del viejito adorable si traía suspensos (ver tres ítems más arriba)
Julio-Agosto. Vacaciones. Si se va a la playa, no debe dejar de comprar recuerdos para sus hermanos, primos, amigos y compañeros de trabajo, que no pueden vivir sin las camisetas con el texto "Mis abuelos que me quieren mucho estuvieron en Benidorm y se acordaron de mi". Camisetas para usar sólo en casa, por supuesto.
Septiembre. Vuelta al cole. El dinero peor gastado del año, porque todo es fungible, menos nuestra locura: los lápices, las mochilas, los libros y los uniformes. Todo debe ser nuevo cada inicio de curso.
31 de octubre. Halloween. Hay que comprar disfraces, calabazas y chucherías para regalar a mocosos con caretas y pintarrajeados que llaman a la puerta desde varios días antes a la fecha (los niños también inician la campaña con antelación, como los centros comerciales), en vez de darles dos guantazos, como hubiera hecho nuestro venerado viejito de siete ítems más arriba. En esas ocasiones yo también veo muertos, como el niño de El sexto sentido.
25 de diciembre. Navidad. No confundir con el día de los Reyes, porque por culpa de este espíritu ecléctico que nos da vida a los españoles, para no ofender a nadie, hacemos regalos en las dos fechas. Ante la duda, dos regalos.
31 de diciembre. Nochevieja. Es una minicampaña de ropa interior de colo rojo. ¿Acaso se puede despedir el año con unas bragas verdes? No, señora, no, póngase las bragas rojas o las peores desgracias le sucederán a usted. Sí, señora, sí, hay peores desgracias que las usted está viviendo ahora.
Hala, les dejo, que tengo que hacer ya las compras de Navidad.