lunes, 13 de febrero de 2012

Madrid dos mil veinte, jamón, flamenco y cama caliente

N. del A. Hay que ver la ilusión que les hace a algunos la candidatura a los Juegos Olímpicos de 2020. Digo "algunos", porque realmente conozco pocos. Debe ser que me rodeo sólamente de tristes y desdichados que, aunque reconocen que es mejor organizar unos Juegos que un auto de Fe,  saben también que la ciudad no tiene el alma para abalorios.
Año III, opus 89
A muchos ciudadanos les disgusta el logo. A mí me da lo mismo,
sinceramente.
Yo no cambio una salida al cine un sábado por un partido de fútbol en la televisión, por muy partido del siglo que sea, de esos que cada año tenemos seis. Aún así, a mi me gusta ver el deporte por la tele, sobre todo los Juegos Olímpicos. Me complace encender la pantalla y encontrarme a unos buenos mozos y mozas subidos en unos cajones mordisqueando una medalla y escuchando aplausos. Si se emocionan, es que han acertado a entonar en la megafonía su himno nacional o es que la medalla que muerden les ha salido picante, como los pimientos de Padrón. Si se ríen es que se han vuelto a equivocar de himno, como nos pasa a veces o que les da el subidón de adrenalina en el momento más inoportuno.

Y sí, estaría bonito ver esos Juegos en Madrid. Con mucha ilusión esperaba yo el fallo del Comité que decidió la ciudad que organizaría los juegos del 2012, porque sabía que el Ayuntamiento de Madrid se había gastado un dineral en diseñar futuras instalaciones, parques, vías de comunicación e infraestructuras hoteleras. Y también en organizar las visitas de los delegados del COI, invitarles a flamenco, jamón y a calentarles la cama en el hotel. 

Vaya chasco escuchar el nombre de Londres. Seguro que no les ofrecieron mejor jamón, aunque no opino sobre si les calentaron mejor la cama. Madrid se quedaba con la ilusión intacta y una deuda pública más que regular a causa de los gastos de querer y no poder.

Así que con menos ilusión esperaba el fallo del Comité que debía elegir la ciudad para los juegos de 2016. Madrid se gastó un dineral en ejecutar algunos de los diseños que se presentaron en el concurso anterior y a los delegados que vinieron de visita se les ofreció más jamón, más flamenco y camas más calientes. 

Seguro que Río de Janeiro no les ofreció mejor jamón, aunque en este caso puede que las camas fueran calientes de veras. Madrid se quedó con la ilusión intacta y una deuda pública ya con grado de escandalosa. 

Ahora con poca o ninguna ilusión contemplo la candidatura para el 2020. Ahora que los proveedores del Ayuntamiento llevan tiempo sin cobrar, ahora que la señora alcaldesa ha propuesto que los ciudadanos nos presentemos voluntarios para atender servicios municipales gratis, ahora que se ha reducido la prestación de servicios públicos como la limpieza, ahora que se reducen la inversiones en colegios públicos, ahora que...

...ahora que se pide a todos los madrileños austeridad y solidaridad con los afligidos poderes públicos, vamos a contemplar cómo endeudamos más las arcas para agasajar con más flamenco, mejor jamón y camas a punto de ebullición a los volubles delegados del COI.

Podrán acusarme de ser un estrecho de miras, de no ver que estos sacrificios de ahora traerán prosperidad después. Podrán acusarme de ser un hipócrita que sólo ve derroche cuando las vacas son flacas y no cuando estaban gordas. Podrán acusarme de ser un demagogo, porque criticar a los poderes públicos en estos tiempos es muy fácil. Podrán acusarme de...

¡Bueno, basta ya de acusarme! Yo sólo estaba escribiendo un post en mi blog...

Pero yo les propongo que en vez de jamón, a los delegados se les ofrezca bocadillos de mortadela y que duerman en colchonetas en los duros suelos de los colegios públicos, como las Juventudes del Papa. Que en vez de flamenco,  les pongan el video de los 20 Greatest Hits de la campaña electoral. Y que les lleven de visita andando por las calles medio barridas a ver las instalaciones deportivas de los colegios públicos. 

Y si quieren dormir calientes, que lo digan y les damos una paliza. Pues buenos somos por estos barrios cuando se nos comen el jamón.

lunes, 6 de febrero de 2012

Córtate los tuyos

N. del A. El día 4 de febrero se celebró el Día Internacional contra la Ablación Genital. Como siempre, tienen que explicarnos las cosas con días internacionales y otras farándulas. 
Año III, opus 88
Waries Dirie y Manon von Gerkan
presentan esta campaña. 
He empezado a escribir esta entrada a las 16:30:05. Se dice que en el mundo se mutila una niña cada 11 segundos, por lo que a esta altura de mi escrito ya habrán mutilado a otra. Unas seis mil al día. 


Como todos los días internacionales de algo, sirven para que los blogueros parezcamos sensibles denunciando estos temas, para que la prensa llene unas páginas o unos minutos y para que los políticos hagan algunas declaraciones muy oportunas. ¿Y para algo más?


El párrafo anterior me ha costado otros 22 segundos, ¿saben qué quiero decir? El caso de la mutilación femenina es el típico tema de debate sobre los límites de la interferencia de una cultura en las tradiciones de otra. ¿Hasta qué punto debe una cultura respetar las costumbres de otra por bárbaras que le parezcan? Las personas que nuestra cultura considera "de bien" pensamos que esto sí que  cruza el límite, que algo habrá que hacer ... ¿o no?, deprisa que ya llevo otros 44 segundos. 

Como todas las campañas, deben ir dirigidas a quienes tengan que hacer algo. Diríamos que todos, pero especialmente habría que dirigirse a:

Las propias mujeres que sufren la mutilación genital.
Como tantas veces son ellas las motoras del cambio social. Sí, porque además de víctimas son promotoras de continuar la tradición, bien por ignorancia, bien porque teman más la exclusión social de su hija que el daño infligido. Para ellas propongo el lema de la campaña : ROMPE LA CADENA



Los líderes religiosos
Me refiero concretamente a los responsables de mantener estas interpretaciones de El Corán, que no son todos y que viven mejor en una sociedad castrada. Y para aquellos líderes sociales que ejercen la presión "de lo que es correcto" dentro de su localidad. Para ellos propongo que la campaña tenga el lema muy clarito: CÓRTATE LOS TUYOS.


Los líderes políticos.
Esta práctica no está prohibida en todas partes. En Egipto, país de notable influencia europea sólo lo está desde hace tres años y sólo se establece una pena máxima de dos años cárcel para quien practique esta barbaridad. No basta con escribir una ley en la barra de hielo, hay que elegir entre ponerse de parte de la tradición o de las niñas. Para ellos, el lema de la campaña: PONTE LAS PILAS

Les dejo con un enlace de la noticia sobre este tema, si quieren ver más. Son las 17:02, he tardado 32 minutos, o sea 1.920 segundos. Dividan entre 11.

sábado, 4 de febrero de 2012

La Generación Perdida en los mejores Cines

N. del A. Está de moda hablar de la Generación Perdida, la de nuestros hijos que, según los más pesimistas, van a pasarlas canutas. Hay que ser muy negligentes para perder una generación entera y parece que la nuestra lo sea.

Año III, opus 87
Resumo en pocas palabras la situación social de la juventud española:
  1. Casi la mitad de nuestros jóvenes no encuentra trabajo. 
  2. La otra mitad gana cada día menos en trabajos cada vez más precarios
  3. Las ayudas para vivienda se reducen y los créditos bancarios se endurecen.
  4. Los servicios sociales que antes eran gratuitos dejarán de serlo
Por esta razón se empieza a hablar de la Generación Perdida. Una generación, la de nuestros hijos que no va a poder disfrutar del maravilloso estado del bienestar que estaban construyendo sus padres cuando la crisis escapó de los Infiernos. 

¿Dónde estará la Generación Perdida? ¿Cuál es su misterio inexplicable? ¿Cuándo podremos recuperarla? Si hemos perdido una generación, busquémosla. Nadie sabe dónde la ha puesto, no me explico cómo hemos podido ser tan irresponsables como para perder de vista la generación de nuestros hijos. Pongámonos ahora mismo a buscarlos y para ello, demos un repaso a los  precedentes. 

La batalla fue en Turquía y tan juntitos estaban que
se perdieron todos a la vez como lechones.. Los unos
por los otros, 
llegaron hasta China.
Puede ser que a esta generación perdida le haya ocurrido lo mismo que a la Legión Perdida de Craso. Un ejército romano que luchó contra los Partos (como Malthus) en la batalla de Carras, que andando, andando, se salieron del camino y se perdieron tontamente. Aparecieron, según se cuenta, en la China, nada menos. Un «pequeño» despiste colectivo que afectó simultáneamente a diez mil hombres y se conoce que ninguno se percató de que se estaban perdiendo o la indolencia les impidió levantar la mano para avisar. Puede que a nuestra despistada juventud le haya sucedido esto mismo y haya que buscarla en las tiendas de los chinos, perdiendo el tiempo indolentemente, aunque yo sé desde que surgió el Movimiento 15-M que aún quedan chicos y chicas capaces de levantar la mano para advertir del desastre.

Nuestros nenes son más guapos que este eslabón perdido,
que por lo feo que es, más que perdido, seguro que fue

 abandonado.
También puede ser que la generación perdida sea como el Eslabón Perdido (dícese de la forma transicional en la evolución de los homínidos, precedente inmediato del homo sapiens). Nuestros adolescentes son exactamente así, eslabones perdidos, son muy monos, pero aún no son hombres. Y si les falta esta hombría (o mujería, habrá que inventar el equivalente femenino) se lo deben tanto a la edad como a los sucesivos planes de estudios que cada gobierno impone para su propio provecho ideológico. Se consigue así una generación educada bajo mínimos, poco más que «las cuatro reglas» que recibieron nuestros padres. Para encontrar nuestra Generación Perdida tendremos que excavar en Atapuerca.

Dicen que el idioma Navajo y el hebreo se parecen
y es cierto: los dos me suenan a chino.
Y por qué no pensar que les sucediera como a las Tribus Perdidas de Israel, que, según los ingenuos europeos de hace unos siglos se fueron a hacer el indio a América veinticinco siglos antes de que los pudieran encerrar en el centro de Inmigración de la Isla de Ellis, en Nueva York. Los ingeniosos europeos de hoy se enriquecen vendiendo libros donde revelan el misterio. Esa es la solución, la charlatanería, el vender el humo, el misterio y la nada. Nuestros jóvenes pueden haber seguido esta vocación y tal vez hayan emigrado a América,  puede que estén enseñando sus diplomas universitarios y sus cursos de postgrado por esas praderas del Oeste Americano o jugándoselos al 15 rojo en los casinos de Las Vegas. No sé qué prefiero.

Hagamos lo que sea para encontrar esta generación. Sabremos recompensar a quien nos muestre su paradero. No es que esta generación que nos sucederá tenga mucho valor en metálico, tiene sobre todo un valor sentimental: son nuestros hijos.

jueves, 19 de enero de 2012

El bloguero que surgió del frío

N. del A.  España va camino de convertirse en un desierto helado. Lo he visto durante una pesadilla sufrida una noche en mi igloo urbano, como puede denominarse mi alcoba después de sobrevivir unos días sin calefacción. 
Año III, opus 86
Llevo unos días sin escribir ni leer blogs  porque la caldera de gas propano que proporcionaba calefacción y agua caliente a mi humilde casa ha dado su último suspiro en estos días, los más fríos del invierno mostoleño. Podía haber tenido arreglo, pero finalmente se ha decidido acelerar la muerte de la caldera gracias a que en España no es ilegal la eutanasia de electrodomésticos y la Iglesia todavía no predica contra ello. La última reparación que se hizo le costó más de quinientos euros a mi ingenuo bolsillo, aunque ahora he descubierto para mi vergüenza que lo que la hacía funcionar era un miserable puente eléctrico, una chapuza trapera.

Como pueden imaginar, la casa sin calefacción ha sido poseída por un frío de ultratumba, tanto que me he visto obligado a tatuarme en mi cráneo a la intemperie una advertencia para mis posibles amantes: «Consumir completamente una vez descongelado». En tan duras condiciones, apetece poco sentarse ante el ordenador, antes bien, apetece más utilizarlo de combustible en una hoguera. Me fastidia, además, que todos me recuerden que, dado que es invierno, es normal pasar frío, es decir, que  «en este tiempo, no se puede esperar otra cosa».

Por alguna razón, es difícil escribir con frío. Por añadidura, un oso polar ha invadido mi casa atraído por el clima que reina en ella  y me exige demasiada atención como para dedicarme a las letras. Podrán refutarme ustedes que los escritores nórdicos, hoy en día muy de moda, escriben en territorios de temperaturas más canallas que las de España, donde unos simples copos de nieve abren los noticieros y las portadas de la prensa. Sin embargo, es sabido que ni Larsson ni Mankel escribían en la calle, sino al abrigo de una calefacción que yo, durante estos días carezco. Puede que las neuronas se ralenticen con el frío como las moléculas de un gas,  unas neuronas las mías que ya eran, en condiciones normales, lentas y ceremoniosas.

Es cierto que este problema mío no es el más importante del mundo, pero me viene al pelo (es una frase hecha, disculpen) para entender que esta situación no sólo me afecta a mí, sino a mucha gente. Veamos:

Me asomo al balcón de la política española y me encuentro con un temporal helado que azota el país, una ola de frío compuesto por la  pérdida sin sentido de derechos sociales, subidas de impuestos, tramas de corrupción política, noticias sobre despilfarros de dinero público y administraciones públicas en bancarrota, brokers volando en círculo sobre los bancos centrales europeos, miles de comercios con el cartel de "Se traspasa" y una lista de desempleados en progresión inacabable. Un panorama desolador, como el que debieron encontrarse Amundsen y Scott camino del Polo Sur, helado e inhumano.

España es un país sin calefacción por la avería de una caldera de alto consumo comprada a plazos que aún estamos pagando; por el fallo de un sistema de calefacción individual que, según se nos quiere hacer creer, se ha producido por culpa de los que, precisamente, menos se calentaban. Los inquilinos estamos afectados por el síndrome de la fatalidad necesaria, una de las consecuencias de la hipotermia, que nos hace miramos unos a otros con el moquillo congelado en la punta de la nariz buscando consuelo en la cercanía y la resignación. Observamos con mucho recelo al técnico especialista que ha venido a reparar la caldera (es indiferente de qué partido sea) porque sabemos que la reparación nos va a costar un dineral, que vamos a tener que pagar mano de obra a precio de artista, materiales de juzgado de guardia  y desplazamiento en coche oficial. Para colmo, en nuestro fuero interno tenemos la fundada sospecha de que la reparación no va a ser sino una chapuza, que nos van a sacar de la crisis puenteando unos cables y luego un «ya veremos».

Lo peor de todo es que el frío nos paraliza las conciencias y nos da pereza salir a gritarle al mundo que sabemos que todas las necesarias medidas tomadas por el gobierno no tienen como finalidad crear empleo, al contrario, lo destruirá. Sabemos que sólo se pretende pagar el chantaje de los prestamistas y mercachifles preocupados por sus bonos y decididos fatalmente a que el estado social europeo que nació en la segunda mitad del siglo XX se sustituya por el  concepto de estado de la especulación. Pero todo eso nos da igual. Cada vez hay más personas que al hablar de esto dicen resignadamente que  «en estos tiempos, no se puede esperar otra cosa».

Mañana me instalarán la caldera nueva y así se lo explico al oso polar, eligiendo bien las palabras porque el pobre perdió su parcela de banquisa helada con el calentamiento global, la crisis inmobiliaria del Polo Norte. Se marchará gritando «UN DESALOJO, OTRA OKUPACIÓN», pero no me preocupa, porque sé que en España encontrará hielo sin problemas, sólo tendrá que leer los periódicos y bucear en los corazones.
Mi oso perdió el trozo de hielo donde vivía, pero aún le debe dinero al banco.
No sólo se ha instalado en mi casa, sino que se pregunta qué sabor tendrá la
grasa de mi barriga. Yo me pregunto qué sabor tendrá su puñetera madre.

domingo, 1 de enero de 2012

El año en que nos fuimos a Chichiringui

N. del A. «Irse a Chichiringui» es una expresión de mi madre, rica fuente de paremias como todas las madres, que equivale a «irse al carajo o a hacer puñetas». Viene al caso porque les recuerdo que éste es el año en que según los Mayas acaece el Fin del Mundo. Es el año en que nuestras vidas se irán a Chichiringui. ¿No es apasionante?
Año III, opus 85

Día 02/12/2011 - 18.20hCIENCIA (Artículo completo aquí)El fin del mundo maya en 2012podría ser el retorno de un diosLas predicciones no aluden al apocalipsis, sino al regreso de Bolon Yokte, deidad de la creación y la guerra, según el último estudio antropológico 
Después de meternos el miedo en el hígado con películas de cine en que el planeta se rompía en trozos como un tiesto, ahora nos dicen que no habrá Apocalipsis, que sólo es el comienzo de una nueva Era propiciado por el retorno de un dios del que no tenemos referencias. Esta incertidumbre me mata, yo estaba planeando comprar cosas a plazos que no tendría que pagar después, pero temo que me quede sin mi Fin del Mundo


Yo no creo en esas cosas, sin embargo, los Mayas sí que lo creían a pie juntillas y ellos eran muchos más que yo. ¡Y es que hay tantas cosas que yo no creía posibles y luego lo han sido!  Por ejemplo, hasta hace muy poco, no creía posible que fuera a ver a la Selección Española de Fútbol ganando la Copa de Europa y la del Mundo y ya ven ustedes. No sé qué pensar de la venida del dios Bolon Yokte.

Yo, personalmente, no me fío de los dioses extranjeros, por si vienen a quitar el trabajo a los dioses españoles. Mejor estar preparados por si realmente sucede el Apocalipsis, que es lo que creo que realmente sucederá. Les doy sólo tres consejos, si me lo permiten:

El día del Fin del mundo procure no estar en Suiza.

Suiza es el paradigma de país serio y eficiente. Seguramente, allí el Apocalipsis funcionará con la exactitud de un reloj suizo, se producirá a la hora prevista y se ejecutarán todas las plagas y desastres de forma ordenada y completa. Es preferible que el Fin del Mundo nos encuentre en España. Es probable que, debido a los recortes presupuestarios por la crisis, sólo se contrate a un Jinete del Apocalipsis  y encima sea un becario. El Fin del Mundo será un sindiós y puede que salgamos vivos.


Es inútil llegar virgen al Apocalipsis.

No se gana puntos y se va a desperdiciar su más preciado tesoro. Una vez en el barullo del Juicio Final, con las Trompetas sonando y el resto de humanos preocupados por no cometer pecadillos de última hora que estropeen el trabajo hecho, va a ser difícil que pueda hacer uso de su flamante material como usted se merece y se quede para siempre con las etiquetas puestas. 

No hay por qué estrenar ropa en el Juicio Final.

Pese a que vaya a encontrarse con toda la corte celestial, no mantenga sin estrenar ese elegante traje de chaqueta esperando la ocasión. Puede que ya no le valga. Sepa que, según se dice, todos desfilaremos en el Juicio sin más abrigo que nuestras buenas obras, lo que en la mayoría de nosotros, es garantía de desnudez. Puede que a los tribunales de la Tierra les impresione un reo bien vestido, pero piense que esos mismos jueces estarán en la misma fila que usted tapándose las vergüenzas con las manos. 

Como ilustración, ahora les dejo con una escena de "Así en el Cielo como en la Tierra", de José Luis Cuerda (1995) sobre el Apocalipsis español:




sábado, 24 de diciembre de 2011

Lo bueno y lo malo de la Navidad

N. del A. Un MEME me manda hacer Violante. En este caso Violante es Sybila Layna, reina propietaria del blog El Oasis de Layna y el MEME, un reto sobre la Navidad, tres cosas que me gustan y tres que no.  Nada que mi inútil ingenio de primate no pueda acometer con todas las posibilidades de fracaso a mi favor.
Año II, opus 84
Normas de este MEME:
 1.- Escribir tres cosas buenas y tres malas de la Navidad.
2.- Incorporar esta imagen en tu post como referencia.
3.- Citar al blog que te lo envía y se acordó de ti.
4.- Enviárselo a tus blogs favoritos para que siga la cadena.-
5.- Amar al prójimo en estas fechas. (Este último es  de mi  cosecha,
 y es que la Navidad me vuelve un cursi repelente)
No se puede decir nada nuevo de la Navidad. Esta es la primera de las cosas que no me gustan. Nos repetimos de forma cansina y la blogosfera es un buen ejemplo. El año pasado, por estas sagradas fechas, yo mismo escribí un post sobre la navidad sostenible donde  contaba cosas que ya todos sabemos: que si las fiestas, las comilonas, los gastos, los cuñados, etecé etecé, todos lugares comunes, nada que no les suceda a todos ustedes. Y digo que a todos, porque entiendo que si tienen un ordenador para leerme, también tienen medios económicos para las celebraciones navideñas. No olvido que hay mil millones de personas en el mundo que no tienen el problema de los gastos y comilonas de la Navidad, sino el de sobrevivir cada noche, pero aún ésos, no se libran de los cuñados, que son gratis en todo el globo.


En llegando a este punto, en el que todos los años es lo mismo de lo mismo, es donde aparece la primera de las cosas que me gustan de estas entrañables fechas: nuestra inagotable capacidad de sorprendernos con la Navidad. Un ejemplo: Año tras año, se iluminan la calles con bombillas en forma de campanas, abetos, renos, estrellas... Siempre lo mismo, nunca he visto adornadas las calles con bocadillos de calamares multicolores. Y sin embargo, aunque no lo reconozcamos, nos encanta ver la iluminación, acudimos a verla el día que la inauguran, criticamos al alcalde tanto si pone muchas bombillas como si pone pocas y en fin, nos animamos a comprar regalos (por eso pagan los comerciantes). ¿Se imaginan una Humanidad donde ya nada nos sorprendiera ni nos conmoviera el ánimo? Mejor que no la conozcamos, aunque no lo crean, nuestra ingenuidad me parece una virtud maravillosa. 


Llega el momento de hablar de la segunda de las cosas que no me gustan de la Navidad: La negatividad. A menudo encontrarán personas que dicen odiar la Navidad, yo mismo he sido así hasta que me caí del caballo. ¿Cuántos de ustedes son de los que detestan los excesos, la hipocresía y el mercantilismo de las fiestas navideñas y hablan con desdén de las tradiciones y suspiran porque todo pase pronto? Todos esos vicios son ciertos, pero no se gana nada odiando tres semanas de cada año, sólo lacerar nuestra salud, porque cada pensamiento negativo que tenemos se queda en el cuerpo, como cada dulce navideño se queda en nuestras lorzas. Evite los excesos, muéstrese coherente y controle sus compras, pero sea positivo siempre. O al menos, no me contagie sus odios personales.


Y es precisamente llegando a este punto, cuando aparece la segunda de las cosas que me gustan de la Navidad. Se manifiesta la inagotable capacidad de conciliación del alma humana. Todos los años nos quejamos de lo mismo, pero siempre accedemos a entrar por el aro.
Nunca rompemos la barajasiempre la jugamos. Aunque sea sin verdadera fe, escribimos felicitaciones, llamamos por teléfono, nos deseamos felices pascuas y acudimos a las celebraciones año tras año. ¿Por qué?. He aquí lo bueno, porque nuestro subconsciente debe saber que es mejor abrazar a la cuñada que volarle el moño de un revés, que es mejor fingir felicidad que demostrar hostilidad, que ganamos más escribiendo felicitaciones que maldiciones. Mi consejo es no romper la baraja sino jugar al tute con ella.



Y hablando de jugar, la tercera de las cosas que no me gustan de la Navidad: los milagros. Buena parte de la culpa la tiene la Televisión, que nos inunda de películas milagreras donde Santa Klaus acaba redimiendo el alma oscura de un bravucón, o algún fantasma rescata de la avaricia a un Mr. Scrooge. Parece como si en el resto del año pudiéramos consentir la soledad, la pobreza o el abandono, pero no en Navidad, donde todas las fuerzas de la magia y la superstición se aparecen para dar una lección al gruñón o darle cobijo al pobre. Una ilusión, ya que en enero, el pobre volverá a su pobreza y el rico a su riqueza.

Y esto mismo es lo tercero que me gusta de la Navidad: la inagotable capacidad de ilusión. No sé cómo conseguimos engañarnos cada año con que nos vaya a tocar la Lotería, que nunca toca (a los demás puede, a mí nunca). Tampoco sé por qué nos reservamos caprichos para estos momentos, porqué nos regocijamos llevando a los niños a patinar (con lo peligroso que es, no para los niños, sino para los adultos) o por qué disfrutamos tanto regalando juguetes y manteniendo la ilusión de los Reyes Magos (espero no haber descorazonado a ningún joven lector). Sea por lo que sea, ustedes opinarán lo suyo, yo creo que es algo bueno, fuera de toda duda. La ilusión, en dosis terapéuticas, reverdece el cuerpo.

Y ya está bien de hablar de las Pascuas, que se empacha uno como los polvorones. Gracias a Sibila Layna por acordarse de mí al transmitir el Meme . Para transmitirlo yo, dado que es tan difícil elegir a todos los blogs como a uno sólo, he elegido a tres, para esta sabia misión, si a sus dueñas les apetece:


Montse, del  Blog A La Taberna de Montse.
Kira, del  blog Kira Permanyer .
Pilar, del blog Con 40 y a lo loco

Por ejemplo. 


Ah, y FELIZ NAVIDAD.

martes, 20 de diciembre de 2011

TíoEugenio.XXX

N. del A. Hoy empezamos el día con una noticia relacionada con la Santa Sede y páginas Web de contenido pornográfico. Ya no sé dónde vamos a llegar.

Año II, opus 83

La Santa Sede compra 'vatican.xxx' para que no se convierta en una web pornográfica 
El dominio .xxx ha sido concebido para albergar contenidos pornoCADENA SER / EP   20-12-2011
La Santa Sede ha comprado el dominio vatican.xxx con el objetivo de evitar que se utilice para crear una web con contenidos pornográficos después de que la sociedad estadounidense que gestiona las direcciones de Internet, Icann, pusiera a la venta los dominios con la triple x el pasado 6 de diciembre.
El Vaticano ha adquirido el dominio para evitar que se asocie su nombre con el de una web de contenidos pornográficos, según ha informado el portal web Vatican Insider del diario La Stampa. Los titulares de marcas conocidas tienen el derecho, en la primera fase de venta, de comprar sus propios nombres para evitar confusiones.
El ICANN vende las direcciones a un precio que oscila entre los 99 y los 300 dólares (75 y 230 euros), mientras que comprar una dirección con un nombre conocido a un privado, podría ser más caro. Anteriormente, ya habían comprado los dominios con sus nombres grandes empresas e instituciones como Coca-Cola, Sony o el Museo del Louvre de París.


El mismísimo Papa ha comprado un dominio para crear páginas web porno. Suponemos que habrá enviado a alguien a hacer el mandado, porque no me imagino al Santo Padre en la cola de la ventanilla del ICANN donde se compran los dominios. Sí que me imagino a uno de sus familiares pidiendo el dominio atropelladamente y dando explicaciones innecesarias y nerviosas por las razones por las que lo compra.

Efectivamente, el Vaticano se ha imaginado un portal porno con el nombre de la Santa Sede. Con esta idea se ha adelantado a millones de degenerados que pueblan el mundo y, en un hábil movimiento digno de los mejores maestros de esgrima, que saben que la mejor defensa es un buen ataque, ha decidido comprar el dominio para evitarlo. Hay que reconocerlo, ha sido una hábil jugada.
Parece que está diciendo:
"Hijos míos, he tenido un sueño. Y para que evitar que lo que
he soñado se pueda ver en un portal web con el nombre del
Vaticano, hay que comprar ya el dominio .XXX."
Piensen que esto nos puede pasar a cualquiera. Algún desaprensivo podría comprar el dominio TíoEugenio.XXX para hacer negocio con todo tipo de desvaríos. Y para evitarlo, voy a seguir los pasos del Santo Padre (la Iglesia nos enseña el camino) y voy a comprar, por unos doscientos euros el dominio con el nombre de mi blog, porque no quiero que unos desaprensivos lo usen para difundir toda la obscenidad de este mundo. 

No, no se confundan, con obscenidad no me refiero a sexo, seres humanos haciendo el amor no me parece tan feo. Yo soy descendiente directo de gente que ha practicado el sexo. En cambio, El Vaticano, al comprar su dominio .XXX pretende evitar que con su nombre se muestren obscenidades de contenido sexual que son las que le turban el ánimo; no sé por qué, el sexo es lo que más turba el ánimo de los jerarcas de la Iglesia, cuando es algo que nos interesa a todos. Sí, sí, a todos. 

Yo no me refiero a eso, las guarradas que no quiero que muestren bajo mi nombre son las verdaderas obscenidades de este mundo maleducado que tenemos, por ejemplo:
  • El edificante espectáculo de gobiernos poderosos arrodillándose ante especuladores y tiburones financieros.
  • La ingeniosa monetización del hambre que padecen millones de personas en el planeta que permite a las multinacionales dominar a los pueblos con ejércitos de semillas transgénicas.
  • La valiosa militarización de niños y la prostitución de niñas para servir a cuantas guerrillas y grupos paramilitares amenizan el globo con sus disparos y sus consignas.
  • La bonita tendencia a quitarnos unos a otros la vida para defender dioses, banderas y otras cosas sin sentido.
  • El apasionante juego del poder en la política internacional donde los ciudadanos son solamente el relleno de las casillas de un tablero.
  • ...
No sigo, como se imaginan, obscenidades así encontraremos muchas en el inagotable repertorio del alma humana. 

Yo, por si acaso, voy a comprar ya mi dominio TíoEugenio.XXX, que mi blog tiene relevancia planetaria y no quiero que nadie aproveche mi santo nombre para cochinadas como las que he dicho.

lunes, 12 de diciembre de 2011

No hagas hoy lo que puedas hacer mañana

N. del A. Leo esta mañana en lo periódicos que la conferencia de Durban no ha servido para nada. Iban a hablar del calentamiento global, ese problemilla que hay con el carbono y la atmósfera. Nada importante.  Para más información pueden pinchar aquí.
Año II, opus 82
No hay prisa. La Conferencia de Durban sobre  calentamiento global se ha cerrado, dándonos a todos un poquito más de tiempo. Que no se ha decidido nada porque hay tiempo...

Sí, sí, tranquilos, esperamos cuatro añitos más. ¿Ustedes nunca han dicho  «cinco minutitos más, mami» aferrados a la almohada? Pues esto es lo mismo. Una conferencia para mejorar el protocolo de Kioto, para encontrar soluciones y arrancar compromisos y se salda más o menos con un «¡uy!, ésto es muy difícil, le damos todos una pensadita y dentro de cuatro años lo vemos otra vez»

Exageran quienes hablan de fracaso. ¿Por qué? A ver, repasemos, se reúnen representantes de las naciones y las organizaciones ecologistas. ¿Quienes? Pues unos señores muy salaos, muchos miembros y muchas miembras, todos pagados con el dinero de sus contribuyentes, usted y yo, por ejemplo,  que han viajado  en clase bussiness hasta Sudáfrica, nada menos, se han alojado en un hotel muy cuco, se han sacado un dinerín en dietas, han comprado unos souvenirs muy bonitos para sus sobrinitos y a cambio de todo eso, han conseguido pasarse unos días hablando de grados centígrados, de cuotas de emisión de carbono, de fechas, de centímetros de nivel del mar. Y de fútbol, supongo.
Millones de dólares se han gastado en esta conferencia y no han decidido nada. Aquí se ve a más de uno
con la mano en la sisa del pantalón tocándose los protocolos de kioto. 
Y se van sin decidir nada. Total, no hay prisa. Contra el calentamiento, aire acondicionado. Y si el calentamiento es de otro tipo, castidad. ¿Ustedes están agobiados? Yo no. ¡Si en Móstoles no hay mar, qué me importa a mi si sube o no el nivel del agua! Además, yo no tengo apartamento en la costa, así que me da igual y bien mirado, si sube el nivel del mar, mejor, más cerca tengo la playa.

Los que sí estaban un poquito agobiados son los representantes de los estados insulares de Oceanía, quienes miran con temor cada día el nivel del mar, porque les han dicho que en pocos años el nivel subirá un metro y cubrirá toda la isla. Son unos pesimistas y unos asfixiados. Con sus pieles morenas y sus labios carnosos se miraban unos a otros preguntándose para qué habían ido a Sudáfrica. Pues a comprar souvenirs, ¿es que no tienen sobrinitos?

La representación de los Osos Polares también mostraba cierta preocupación y son muy difíciles de contentar. Un oso polar, de avanzada edad por lo canoso que era, se quejaba de que se estaban quedando sin hielo. No hay problema, se le trajo la cubitera, unos vasos y unas rodajitas de limón. El oso insistió en que su problema estaba en los casquetes polares. No hay problema, le dieron unas recetas de viagra. Ya enfadado, el oso gritó que su mundo se iba a la mierda y se fue. Una vergüenza, no era más que un oso viejuno, protestón, borrachín y medio impotente. 

Los más satisfechos, los partidarios de la energía nuclear. Sí, sí, los de Nucleares sí, gracias, que cada año que pasa sin que se apueste por energías renovables gana puntos la fisión nuclear. Por cada tonelada de carbono que lanzamos a la atmósfera ( los representantes que han viajado en avión hasta Durban han dejado mucho ) gana adeptos la energía atómica.  Efectivamente, para el futuro, las centrales nucleares se ofrecen como la alternativa energética ideal, porque es relativamente barata (que se lo digan a los vecinos de Fukushima)  y no tiene efecto invernadero. Tiene eso sí algunos pequeños inconvenientes, como una molesta tendencia a envenenarlo todo durante unos pocos miles de años, nada que no se pueda solucionar con dinero. Si no me creen, les recordaré esta entrada dentro de pocos años.

Todas estas razones que doy es para que estemos orgullosos  de nuestros gobiernos que una vez más han dado muestras de templanza y madurez y no se han lanzado a tomar una decisión apresurada. No hay razón alguna para hacer hoy lo que podamos hacer mañana. 

Hay tiempo, tranquilos, y hay más planetas.

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